Vaya por delante que escribo esto a la vuelta del concierto y por lo tanto aún en el día internacional de la memoria (no es bueno olvidar los campos de concentración nazis cuando algunos intentan larvadamente imitarlos hoy en día) y, en lo musical estricto, otro aniversario más del nacimiento de Mozart y la muerte de Verdi (dos compositores que venero) y que tuvieron algunos representantes dignos de su arte.
El director de la orquesta del Teatro fue esta vez también alguien nuevo. No hay mucho más tiempo en la preparación que para una buena lectura, pero la orquesta sonó adecuada, los tiempos correctos, y aunque habría que haber ajustado un poco la dinámica a las voces resultó claro que el problema estaba más en el volumen o la proyección de algunas de ellas. A lo mejor las notas finales de La sonnambula fueron más propias de una banda,…
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