Teatro lleno como raramente se ve en los conciertos de canto. Mucho aplauso, intenso, desde la entrada de los artistas hasta que dejaron la sala definitivamente tras un segundo bis que no fue negociable. La relación con el público -como siempre- fue afable; la soprano habló con el público para presentar los distintos bloques (o los que más lo necesitaban, como las dos canciones de Puts, o los tres fragmentos del final de la primera parte y los cuatro de la segunda). Fleming se mostró satisfecha de volver, del clima, de la sala, y tuvo algunas respuestas. Pero pareció haber una distancia que no percibí la última vez que la oí en el Real de Madrid, hace más de dos años, y que se saldó con muchos más bises y mayor espontaneidad, incluso en el canto.
No sé si llegaron a sus oídos (pero eso explicaría la segunda parte) algunos comentarios de…
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