Como (una vez más) James Dahlgren (concertino de la Real Filharmonía de Galicia tan habitual en los atriles al sur del Miño), iniciamos un nuevo peregrinaje desde el viejo mundo orquestal gallego para disfrutar las excelencias de ese Novo Mundo que este año tematiza la programación de la Casa da Música de Oporto, tal y como Maruxa Baliñas y Xoán M. Carreira nos dieron a conocer en sus reseñas de los que fueron conciertos de presentación de la temporada anual del auditorio portuense: ése que volvía a contar con Dahlgren como concertino honorario en su orquesta residente, la Sinfónica do Porto, haciendo del violinista californiano una suerte de Cristóbal Colón que une los mundos de lo viejo y de lo nuevo en apenas dos horas, ya no de navegación transoceánica, sino de carretera; aunque su viaje estético sea, paralelamente, de siglos: tal es…
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