En realidad, el título de esta reseña es una mentira, porque este concierto no se celebró en el Barbican, sino en una iglesia cercana, la de St Giles' Cripplegate, de bella arquitectura y enigmático acceso (tiene agua por todas partes y ningún puente a la vista, el único modo de llegar -por lo que descubrí tras dar muchísimas vueltas- es entrando en un edificio y saliendo por otro). Otra particularidad tuvo este concierto, respecto a los otros dos presentados en esta jornada dedicada a Ligeti: ¡hubo música mala! O acaso mala no sea la palabra, pero frente a la sucesión de obras maestras de los dos conciertos ya comentados, que proponían obras de cámara y música orquestal, en este concierto de música vocal se escucharon obras muy variadas, algunas muy logradas y otras propias simplemente de un compositor con técnica y talento, como hay…
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