Para los admiradores de Edita Gruberova fue seguramente una bendición, pero créanme si señalo que esto no es lo que tenía pensado al organizar la agenda de la temporada. Los imponderables de la vida, pues el tiempo es limitado, nos obligan en muchos casos a descartar a los mitos en aras de los retos, y esto es exactamente lo que planeé. En este particular caso el incentivo primigenio era la presencia de Sondra Radvanovsky en el que si no me equivoco sería su debut europeo de rol, tras las recientes apariciones en el Metropolitan (2016) – donde hizo historia al afrontar por primera vez las “tres reinas” en una misma temporada – y San Francisco (2018).
La abrupta ruptura de Radvanovsky con Elisabetta se produjo precisamente en San Francisco, obligando al teatro americano no solo a un cambio en el reparto sino a un replanteamiento del…
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