La gran noche de ópera del Covent Garden de 2019 comenzó floja por una de esas banalidades escénicas con que a veces Christof Loy malogra sus propias puestas. No bien comenzada la obertura, el telón se levantó para mostrarnos a los niños del Marqués de Calatrava, Leonorcita y Carlitos, jugando con un tercer hermano, que llamaré Paquito, junto a la gran mesa del comedor. Mientras Carlitos sube y baja su yoyó, Paquito se sube a la mesa para acostarse en el regazo de una Leonorcita que juega de Pietà junto a una estatua de la virgen. Loy informa sólo a los que compraron el programa de mano que la nena está obsesionada con la Virgen María y….¿creerán ustedes que Paquito se muere de un fulminante e inexplicable telele?
Telón, y vuelta a levantarlo, siempre en la obertura, y esta vez con un Carlitos que aunque ya adolescente que sigue jugando…
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