El título de esta reseña retoma el nombre del ‘reality’ (sin famosos españoles) televisivo en que se ha querido convertir esta ópera aparentemente como denuncia de las precariedades éticas de organizadores, participantes y públicos. Estaría bien que se utilizara una ópera escrita ad hoc antes que deformar de modo irreconocible una ya existente, que tendrá un libreto tonto, pero una música extraordinaria (que algunos encuentran un tanto insípida, pero no es mi caso). La perla (aunque aparecen algunas al final del primer acto en uno de esos números de 'semiballet kitsch' típicos, pero que aquí antes que denuncia parece simple regodeo en la zafiedad) se la lleva Nourabad, convertido en presentador televisivo neurótico (y tal vez, por algunos tics reconocibles también en ciertos políticos del Estado, algo afecto a colocarse).
Cualquier intento…
Comentarios