El inicio de este concierto, toda una novedad, fue el probablemente el más difícil pasaje de la sinfonía dramática que compuso el francés Héctor Berlioz sobre la famosa historia de Romeo y Julieta de William Shakespeare, en este caso con un libreto de Emile Deschamps. ¿Por qué difícil? No fue la expresión sonora espectacular sino que por el contrario, es la apasionada descripción musical sobre el drama de Verona. Berlioz fue uno de los grandes románticos de la música que para este trabajo puso en marcha innovaciones constructivas que tienen que ver con el colorido orquestal, el detalle de presentar a Romeo en los violonchelos y trompas, y a Julieta en los vientos madera en una combinación tímbrica casi milagrosa. Berlioz amaba esta obra y solía afirmar que era el “drama supremo de su vida”. Pero si esta parte de la obra fue impactante…
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