Rusia

Momentos de gloria (3): los cantantes

Maruxa Baliñas

viernes, 16 de agosto de 2019
San Petersburgo, sábado, 29 de junio de 2019. Teatro Mariinski 2 (sala nueva). Gala de Premiados en la XVI edición del Premio Chaicovsqui (XVI Международного конкурса им. П. И. Чайковского). Cantantes: Migran Agagzanyan, Maria Barakova, Angelina Akhmedova, Alexandros Stravakakis, Aigul Khismatullina y Vladislav Kupriyanov. Orquesta del Teatro Mariinski. Valeri Gergiev, director.

Las voces se incorporaron al Premio Chaicovsqui en 1966, la tercera edición de este prestigioso concurso nacido en 1958. Sin embargo mientras los premios de piano o violín siempre han tenido una gran relevancia, el apartado de voces tiende a pasar inadvertido, quizá por sus ganadores han sido masivamente rusos o soviéticos y pocos han llegado a cantar fuera del área de influencia soviética (como excepciones se podría citar a Yelena Obraztsova, Deborah Voigt o Paata Burchuladze). 

Sin embargo, y como ya indicamos en artículos anteriores de esta serie, desde que en 2011 el concurso comenzó a ser dirigido por Valeri Gergiev, quien introdujo profundas reformas para revitalizar un concurso que para algunos ya estaba agonizando desde la caída de la URSS, también la sección de voces está empezando a ser más interesante. En primer lugar Gergiev y su equipo renovaron los jurados, de modo que la presencia de profesores de conservatorio o representantes del Ministerio de Cultura fuera simbólica o inexistente, mientras se incorporaban figuras de prestigio internacional, como Teresa Berganza, Renata Scotto, Ferruccio Furlanetto, Raina Kabaivanska, o Ildar Abdrazakov. Y esto sin duda da más categoría a la competición. Y además se repartieron las pruebas entre Moscú y San Petersburgo, lo cual por cierto no sentó muy bien en el ambiente musical de Moscú y aún sigue creando ciertas tensiones. 

En esta edición se presentaron en la fase inicial un total de cincuenta y nueve cantantes, hombres y mujeres, que fueron haciendo sus diversas pruebas en una de las salas de cámara del Mariinski II (el nuevo edificio), la dedicada a Musorgski. El jurado estuvo compuesto por Sarah Billinghurst Solomon (Presidenta del Jurado), Eva Wagner-Pasquier, Evamaria Wieser, Edita Gruberova, Susan Graham, Charles MacKay, Mikhail Petrenko, Matti Salminen, Jonathan Friend, Ferruccio Furlanetto, Albina Shagimuratova y Neil Shicoff. 

Si no hice mal la cuenta, creo que de los 59 participantes, eran rusos treinta y dos (casi la mitad), de países de la antigua URSS o del 'Telón de acero' nueve (cinco de ellos de Mongolia), once coreanos y otros cuatro asiáticos (incluida una iraní), y sólo dos norteamericanas (ambas con apellido ruso) y un griego, el bajo Alexandros Stravakakis. O sea, la internacionalidad del concurso sigue siendo escasa. 

El primer cantante en salir a escena fue el tenor ruso Migran Agadzhanyan (1992), tercer premio en voces masculinas, quien interpretó 'Ah, la paterna mano' de Macbeth de Giuseppe Verdi. Es un cantante que ya he escuchado varias veces, pues canta en la compañía del Teatro Mariinski. Si en escena le he puesto algunas tachas (lo he visto como Alfredo Germont y como Don Carlo en la ópera homónima, y cantó ya en el Festival de Baden-Baden), como concursante lo hizo realmente bien. Tiene presencia, tablas y sabe cantar. De hecho ya ha ganado otros concursos, en 2018 obtuvo un segundo puesto en el concurso Operalia y desde junio es llevado por la agencia Askonas Holt, como Stravakakis.  

La mezzo-soprano rusa Maria Barakova (21 años), quien obtuvo el primer premio en voces femeninas, fue la segunda cantante de la gala, interpretando la 'Escena y aria de Morozova' de Oprichnik de Chaicovsqui, que ya había cantado en la final. Llama la atención que a pesar de su juventud Barakova parece ya una artista profesional. La voz no es especialmente bella y funciona mejor en el agudo que en las notas más graves, pero tiene un gran control dinámico y de respiración, y una capacidad de trasmitir emoción que convirtió esta obra en una delicia. Al terminar obtuvo una buena ración de aplausos y bravos. Me llamó la atención que siendo un primer premio, ni ella ni Stavrakakis cantaran al final del concierto de gala, y se dejara a Kupriyanov -un cantante mucho más discreto- para cerrar la sección vocal. 

El bajo griego Georgios Alexandros Stavrakakis (30 años), primer premio masculino, interpretó el monólogo de Boris Godunov 'Dostig ya vyshey vlasti' de la ópera homónima de Musorgsqui. Es un cantante potente, pero con cierta agilidad. Como a Agagzanyan se le nota la experiencia sobre las tablas y el haber sido ya protagonista en bastantes ocasiones: actualmente es miembro de la compañía de la Staatsoper de Dresde y pertenece a la agencia de artistas Askonas Holt. 

De la uzbeka Angelina Akhmedova (Tashkent, 24 años), quien obtuvo un cuarto premio junto a la rusa Oksana Mayorova, hablé ya hace pocos días en la reseña del concierto ofrecido por los alumnos del Atkins Young Artists Program del Teatro Mariinski. Comentaba allí que Akhmedova se presentó también este verano al concurso Operalia en Praga, aunque no llegó a las semifinales. En este concierto de gala interpretó el aria de Marfa, de La novia del zar de Rimski-Korsakov. Cantó con delicadeza, con un timbre cristalino y una voz no muy potente pero que corría bien. Su interpretación fue un poco plana, pero tampoco el aria exige una gran variedad dinámica. Tras su intervención obtuvo algunos aplausos, pero no bravos. 

La soprano rusa Aigul Khismatullina (30 años), quien obtuvo el segundo premio, interpretó 'Quel guardo il cavaliere' (Norina, primer acto) del Don Pasquale de Donizetti. La voz es algo dura y ocasionalmente se le nota cierto trémolo, pero proyecta bien, tiene un fiato amplio, hizo todo un alarde de naturalidad en las ornamentaciones, mostró variedad dinámica y sobre todo no se conformó con dar las notas, sino que interpretó el papel. Fue de los pocos cantantes que recibió bravos al terminar.  

El Premio Especial “En memoria de Dmitry Hvorostovsky” fue para el también ruso Vladislav Kupriyanov (Perm, 1993). Personalmente me pareció un cantante  interesante, pero que aún 'está verde': cometió algún error en los agudos, frasea bien pero a veces se le oye respirar, y no tiene aún un buen control dinámico. De hecho no pasó a la final del concurso aunque se le diera este premio. En este concierto de gala cantó una de sus obras de la primera ronda: 'Kto mozhet stravnit'sya s Matil'doi moiei', el aria de Roberto en Iolanta de Chaicovsqui. Como en el caso de Akhmedova y Khismatullina, pertenece desde 2017 al programa Atkins de Jóvenes Cantantes del Mariinski, por lo que hablé de él recientemente en la reseña del concierto 'de fin de curso' que dieron en el marco del Festival Noches Blancas. 

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