Para la representación de la ópera La Condenación de Fausto en Hungría, concretamente en un teatro de la ciudad de Pest, muy posterior a su unión con la ciudad de la otra orilla del Danubio llamada Buda, un joven Berlioz (1803-1869) escuchó el consejo de agregar música básicamente húngara. De ahí la inclusión de una marcha que recordaba a un héroe magiar. Breve, agradable, no tiene mucho que ver con la ópera para la que fue escrita, pero se trata de de una página de atractivo ritmo que en general no solo sirvió para ser escuchada sino para poner a la orquesta en actitud para lo que vendría luego.
Apareció en escena por tercera vez en estos ultimos seis años Erzhan Kulibaev, el magnífico violinista nacido en Kazajistan y radicado en Madrid. Ya he hablado largamente de su enorme talento que le permitió ganar el primer lugar en no menos de…
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