En sus acostumbradamente buenas notas al programa de mano, Thomas May menciona que el psiquiatra neoyorkino Stuart Feder -también biógrafo de Gustav Mahler- al recordar la primera audición vienesa de la Sexta Sinfonía en 1907 -tan desastrosa como el estreno absoluto en Essen el año anterior- compara la obra con el personaje creado por el doctor Frankenstein: “ahora el monstruo tendrá vida propia, fuera del control de su autor”. Ejemplos hay sobrados del acierto del diagnóstico de Feder que han convertido a esta pieza en una auténtica pesadilla. Pero no el de esta noche.
Riccardo Chailly no enfatiza el psicodrama que Alma Mahler se ocupó de propagar. Todo lo contrario, si alguien hubiera escuchado esta obra hoy por primera vez en las manos del maestro milanés habría salido con la impresión de que se trata de una sinfonía extraña (así…
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