Después de tres sesiones seguidas de excesos sinfónicos -benditos excesos-, sienta estupendamente una función con una formación de tamaño mediano como la Mahler Chamber Orchestra (cincuenta excelentes músicos), que además es una de las mejores en su terreno. Y ese terreno no se ciñe exclusivamente al clasicismo, sino que va más allá, como en el caso de esta noche. Ése es uno de los motivos para felicitarse por el concierto de hoy: la elección de un repertorio que le sienta como un guante.
Por otra parte, tenía la curiosidad de ver al director checo Jakub Hrůša (Brno, 1981), actual titular de la Sinfónica de Bamberg (con quienes acaba de renovar hasta nada menos que 2026) y una batuta que empieza a ser muy solicitada por todas partes. Buen ejemplo para apreciar sus características fue la célebre obertura de Las Hébridas: Hrůša muestra un…
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