¡Por fin! El pasado 23 de agosto Kirill Petrenko tomó posesión del puesto de Chefdirigent de la Filarmónica de Berlín, tras un largo período de interinidad desde que Simon Rattle anunció su marcha. Tal vez por ese motivo, en comparación con el verano pasado, esta noche le vi mucho más desenvuelto, comunicándose con su orquesta con un mayor grado de complicidad, y sobre todo disfrutando a mares de lo que estaba haciendo. Su cara y su gesto no engañan, y eso se nota en el resultado sonoro.
Petrenko no podía haber escogido un programa emocionalmente más contrastado. Las dos óperas de Alban Berg son un compendio de las mayores truculencias de las que el ser humano puede llegar a ser protagonista, aunque Lulu tiene el ingrediente erótico más acentuado. Por más que la música de sus Fragmentos sinfónicos (escritos en 1934) suena bastante más…
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