Una vez más, la Sinfónica de Londres volvió a abrir su temporada con un programa dedicado a compositores británicos. Lo hizo en un auditorio casi lleno, una proeza si se tiene en cuenta que el programa no era de los que atraen demasiado un sábado a la noche. Bastó pues el nombre de Rattle para proponer con éxito de público tres obras ejemplares por su capacidad de acreditar la calidad de composición a través de tres épocas diferentes.
Y hablando de nuevas formas: la primera contribución, Antisphere, completa el tríptico de Sphere y Thorus de Emily Howard (1979) una devota de abstracciones de forma que ella insiste en asociar con la geometría. La anti-esfera del título representa, claro está, la forma del interior de una esfera, que se va achicando circularmente a lo largo de la obra, a partir de un comienzo con una secuencia marcada como…
Comentarios