Es evidente que quien contrata a Amélie Niermeyer lo hace pensando en su teatro, y huelga decir que cualquier drama shakesperiano lo demanda a gritos. Su notoria experiencia se abre paso desde un primer momento en esta reciente producción muniquesa al evidenciar un cambio inusual de baraja, propiciado quizás por ser esta su primera experiencia en absoluto con este título, convirtiendo en protagonista del drama shakesperiano a Desdemona en detrimento de Otello.
La mujer del general será en efecto quien más presente esté gracias a la convivencia continua de dos planos escénicos, obra de Christian Schmidt, evidenciados en profundidad o altura, ocupando ésta el segundo cuando sus ausencias y silencios la alejan del primero. Este hecho hace que la registra alemana dé la espalda desde un primer momento al libreto, provocando con ello diálogos…
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