El Requiem de Mozart siempre será un plato atractivo para que el gran público acuda a un concierto: es una música muy hermosa y con fragmentos de gran popularidad gracias a su aparición en filmes y comerciales varios. Como, curiosamente, casi todo el mundo sabe relacionar la música con la obra (cosa que no ocurre, por ejemplo, con la ahora tan de moda sintonía de Eurovisión), sucede que el anunciar este Requiem para los conciertos de una gira supone prácticamente la seguridad del lleno absoluto en los auditorios que se vayan a visitar. Pero al final uno se cansa ya de tanto Requiem cuando el mismo Mozart tiene otras misas igual de bellas y menos manidas.Por lo menos hay que agradecer a Brüggen -o a los programadores- la inclusión como complemento al programa de otras obras poco conocidas pero muy interesantes, como la Sinfonía fúnebre en…
Comentarios