Como me tuve que marchar antes no sé cuál fue el último bis, pero sé que hubo uno. Escribo con prisas antes de marchar de modo que no puedo contar con tiempo para averiguarlo. Se inició así el nuevo ciclo de Grandes Voces, que tuvo la colaboración de la Fundación Victoria de los Ángeles para la que el barítono había cantado en las dos últimas temporadas, habiéndose presentado antes en el Petit Palau en el ciclo Rising Artists en su debut absoluto en Barcelona (y, creo, España).
En una sala grande la voz resulta bien proyectada, de dimensiones más bien justas, a veces superada por el piano en la primera parte con obras en general ‘largas’ de Schubert. Sobre las mismas circuló una nota un tanto monótona, sempiternamente elegíaca y nostálgica sin variantes, con la excepción notable de Prometheus, que resultó lo único verdaderamente…
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