Esta vez hemos vuelto al redil del típico ‘double bill’ operístico, pero con el orden habitual trastocado (los dos años de diferencia pueden ser un criterio cómodo, pero no demasiado relevante). Inauguración de temporada, debut como director de ópera del ya director de la excelente orquesta sinfónica (o filarmónica) que habitualmente ejerce como orquesta ‘de casa’ en un Teatro que sí tiene coro propio (y muy bueno y muy animado para actuar), y un nuevo espectáculo de Carsen, quien siempre tiene algo que decir de nuevo, de interesante, o de ‘exótico’. Ha tenido grandes aciertos y otros no tanto, y en general, como aquí, gran éxito (aforo completo, personas esperando una entrada en la función que vi, que era la última y se transmitía por radio…).
Aquí para no ser menos tuvo una excelente idea para la obra de Leoncavallo, que le permitió…
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