Es fácil olvidar cómo era la práctica musical antes de la aparición del sonido grabado y los medios de comunicación de masas. Siempre me impresiona esa escena de Memorias de África cuando ella escucha de repente el Concierto para clarinete de Mozart en medio de Kenia, y décadas después aun rememora la emoción que sintió como si acabase de suceder, porque hasta que su amante le trae el gramófono y ese primer disco, ella tenía la certeza de que cuando uno se iba a África las orquestas, la música sinfónica, se habían terminado. No creo que los melómanos actuales pudiéramos soportar algo así: no poder oír más que la música que toques tú mismo o alguien de tu entorno, un repertorio siempre demasiado reducido.Y por eso la música para piano a cuatro manos era algo tan básico. Un piano estaba al alcance de bastante gente, y tocando a cuatro…
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