Discos

El eclecticismo según Péter Eötvös

Paco Yáñez

lunes, 2 de diciembre de 2019
Péter Eötvös: The Gliding of the Eagle in the Skies; Jet Stream; Alle vittime senza nome; Dialog mit Mozart. Håkan Hardenberger, trompeta. hr-Sinfonieorchester. Péter Eötvös, director. László Gőz, productor. Robin Bös, Andreas Heynold y Philipp Knop, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 67:49 minutos de duración grabado en la Alte Oper de Fráncfort del Meno (Alemania), los días 18 y 19 de mayo de 2017, 7 y 8 de diciembre de 2017, y 17 y 18 de enero de 2019. BMC Records CD 284

Como bien saben nuestros lectores, en Mundoclasico.com intentamos mantenerlos al tanto de las novedades discográficas protagonizadas por los grandes maestros de la composición actual. De este modo, si hace siete días nos visitaba Helmut Lachenmann, y una semana antes, Harrison Birtwistle, hoy es el director, compositor y profesor húngaro Péter Eötvös (Székelyudvarhely, 1944) de quien recibimos su último lanzamiento fonográfico en el que es su sello de referencia, BMC Records. Es ésta una continuación, en cierto modo, lógica, por cuanto de Péter Eötvös decíamos que había dirigido el estreno en Portugal de Responses. Sweet Disorder (2013-14), concierto para piano y orquesta presente en el disco del británico Harrison Birtwistle (NEOS 11729); mientras que en la reseña dedicada al cuarto volumen de la serie Lachenmann Perspektiven (Breitkopf & Härtel BHM 7814) apuntamos el hecho de que el propio Eötvös había conducido el estreno de la partitura que capitalizaba aquel DVD, Les Consolations (1967-68/1977-78). 

No es baladí, por tanto, el señalar la tan prolija y heterogénea labor de Péter Eötvös como director, pues sin duda este fértil contacto con la mejor música de las últimas décadas está detrás del acusado eclecticismo que caracteriza al catálogo del húngaro como compositor: un eclecticismo que tiene en el compacto que hoy reseñamos uno de sus más aquilatados exponentes, aunque ello depare pasajes que no están, por decirlo eufemísticamente, entre lo más logrado de sus partituras. Tal es el caso de la pieza que abre el disco, The Gliding of the Eagle in the Skies (2011, rev. 2016), página estrenada hace siete años en Pamplona fruto de un encargo de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Es por ello la presencia de ritmos que, según afirma Gergely Fazekas en sus notas, fueron inspirados por el folclore vasco, aunque no de un modo literal, sino tras haber escuchado Eötvös numerosas horas de música tradicional vascuence: audiciones en las cuales -afirma el compositor- se le aparecía la imagen de un águila que flotaba en el cielo, esparciendo con sus alas un espacio infinito de libertad (!). Pues bien, desde luego que Péter Eötvös ha tirado de esa libertad, aunque no del modo más afortunado, pues los clímax son de una presencia naif y rimbombante poco digna de su altura como compositor. Además, la presencia del cajón (dentro de un amplísimo set de percusión), confiere a la partitura reminiscencias que, más que a la percusión vasca y a instrumentos como la txalaparta, nos harán pensar en el flamenco, agudizando la sensación de pastiche fallido de una partitura cuyos dejes melódicos y armónicos también nos recordarán a la música caucásica, pues una audición sin lectura del libreto raramente nos hubiese remitido al acervo vasco.  

Por contraste, tras el ecléctico poliestilismo de The Gliding of the Eagle in the Skies, el concierto para trompeta y orquesta Jet Stream (2002, rev. 2016) suena con mucho mayor empaque, poniendo de manifiesto una de las influencias mejor asimiladas por Péter Eötvös, como la del jazz. Se trata de una obra bien conocida; quizás, de las más programadas del compositor húngaro, que ya contaba en BMC Records (CD 097) con una grabación previa: la efectuada en 2003 con el propio Eötvös en la dirección, la BBC Symphony Orchestra y Markus Stockhausen como solista, pues fue para el trompetista alemán para quien Eötvös compuso Jet Stream. Asimismo, en Deutsche Grammophon (477 6150) el trompetista de este nuevo compacto, Håkan Hardenberger, nos había ofrecido un registro posterior (abril de 2004) con la Göteborgs Symfoniker y dirección, de nuevo, de Péter Eötvös: lectura más lograda que la que hoy reseñamos, pero no tan fina como la del año 2003, con una trompeta más comedida y cómplice con la orquesta británica, donde ahora Håkan Hardenberger destaca sobremanera por encima de una hr-Sinfonieorchester que tampoco encuentro tan rica en matices y perfiles tímbricos como a la BBC. En todo caso, imagino que en esta nueva grabación Eötvös habrá utilizado la revisión de la partitura por él mismo efectuada en 2016, pero el sentido tan plástico y textural de su grabación del 2003, la crepitación de motivos jazzísticos que entonces escuchábamos, no la percibimos tan ponderadamente ahora, en una lectura de la hr-Sinfonieorchester, más monolítica y vertical. El sentido de los movimientos dentro de la orquesta estaba, asimismo, más conseguido en 2003, con esa oposición de Markus Stockhausen contra una BBC Symphony Orchestra que representaba la corriente nombra a la partitura, mientras que ahora Hardenberger parece elevarse mayestáticamente sobre la orquesta procediendo a unos ataques un tanto chillones no tan entreverados con las corrientes pictórico-orquestales como las tan atractivas del registro del 2003. Así pues, aunque la partitura en sí presente una calidad muy superior a lo escuchado en The Gliding of the Eagle in the Skies, a nivel interpretativo no estamos ante la primera opción fonográfica para Jet Stream, como sí lo estaríamos con el antes citado compacto de BMC Records con Markus Stockhausen en la trompeta. 

La tercera página del disco, Alle vittime senza nome (2016), es una reflexión de Péter Eötvös sobre una de las grandes tragedias de nuestro tiempo: la de los reiterados ahogamientos de los emigrantes (parafraseando el título de la partitura) «sin nombre» que, provenientes de Oriente Medio y África, intentan cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. Uno de sus habituales puertos de destino es Italia, donde hasta hace tan poco cancerberos de la ralea de Matteo Salvini les ponían cerco y coto. Pues bien, las cuatro orquestas sinfónicas mayores de Italia fueron las que, como llamada de atención desde el mundo de la cultura (tradicionalmente allí tan combativo), encargaron a Péter Eötvös esta partitura de veinticuatro minutos de duración que se convierte en un híbrido entre una sinfonía (incluso presenta una estructuración en tres movimientos) y un réquiem sin palabras. Igualmente, podríamos hablar de un concierto, por la gran preponderancia que Eötvös concede a los solos instrumentales, que vendrían a ser las voces de los emigrantes en el contexto de una masa orquestal que responde con motivos melódicos de honda tristeza, en la que el compositor húngaro quiere representar a aquellos que se involucran y sienten como propio el holocausto mediterráneo. De este modo, Gergely Fazekas se remite al Beethoven de la Novena sinfonía (1822-24) para encontrar ese grado de comunión entre solistas (allí, vocales; aquí, instrumentales) y una orquesta que da voz a la humanidad fraternal y bienintencionada. Más allá de tan encomiables motivaciones, la música peca un tanto de afectación, aunque no deja de mostrar la mano de un maestro con un dominio orquestal evidente, aquí bien resuelto a nivel técnico; si bien, desde un punto de vista artístico, nos devuelve al último Eötvös: a un compositor que no está, precisamente, en su momento más inspirado en lo orquestal... 

...tampoco lo estaba Eötvös cuando compuso da capo (2013-14), partitura para címbalo (o marimba) y ensemble de cuyo estreno mundial dimos cuenta en Mundoclasico.com en mayo de 2014, tras su audición en Oporto con Péter Eötvös dirigiendo al Remix Ensemble Casa da Música. Si cito ahora da capo es porque entonces el compositor húngaro volvía sobre la música de su adorado Wolfgang Amadè Mozart, realizando lo que entonces calificaba de rescate arqueológico-musical de temas mozartianos: labor de exhumación de fragmentos descartados para sus partituras definitivas por parte del propio Mozart que Eötvös efectuó durante el año 2013 en el Mozarteum de Salzburgo (de ahí, el subtítulo -o aclaración- que acompaña a da capo: mit Fragmenten aus W. A. Mozarts Fragmenten; y aquí conviene recordar que no era aquél el primer encuentro de Péter Eötvös con el genio de Salzburgo, ya que en 1979 había compuesto Leopold and Wolfgang en el Ircam parisino; mientras que en 1992 Mozart resonaba en el cuarteto Korrespondenz; además de que el compositor húngaro afirma que el austriaco es siempre un punto de referencia y una inspiración para su labor operística). 

Pues bien, dos años después del estreno de da capo llegaba una nueva entrega del idilio mozartiano de Péter Eötvös, con la partitura orquestal Dialog mit Mozart (2016), última obra reunida en este compacto, reforzando el carácter netamente ecléctico del mismo. Una vez más, Mozart tiende puentes entre Eötvös y el Mozarteum de Salzburgo, pues fue su orquesta la que encargó esta partitura, con motivo del 175 aniversario de su fundación. Como en The Gliding of the Eagle in the Skies, hay aquí cierto grado de intertextualidad, mas no literal ni a modo de paráfrasis, sino como una reconstrucción personal llevaba a cabo por Eötvös del universo mozartiano, cuyas melodías se convierten en presencias insinuadas en diversos momentos de la partitura (aunque de un modo estilísticamente superior a lo realizado por el húngaro con la música vasca, siendo evidente que Mozart sí forma parte de sus imaginarios más asimilados). Habría que decir, además, que las sucesivas fantasmagorías mozartianas brotan con mayor fortuna que en da capo, una pieza que en su día me había decepcionado notablemente; mientras que Dialog mit Mozart es más resultona, además de mostrar cierto desenfado y un sentido del humor no siempre presente en el Eötvös compositor. 

La interpretación de Dialog mit Mozart corre a cargo, como todas en este compacto, de la hr-Sinfonieorchester, siendo también registrada en vivo en la Alter Oper de Fráncfort del Meno con dirección del propio Eötvös. Excepto Jet Stream, nos encontramos con tres primeras grabaciones mundiales en disco compacto (que tenga constancia), lo que confiere a este lanzamiento un indudable valor, al tratarse de un compositor de la talla de Péter Eötvös, aunque para quien estas líneas firma no se trate de tres primicias especialmente afortunadas en lo compositivo. Lo que parece menos cuestionable, aun a pesar de que para Jet Stream me quedaría -como antes señalé- con la grabación del año 2003, es la altísima calidad de la orquesta de Fráncfort a la hora de dar vida a esta música, con una homogeneidad y un equilibrio entre secciones muy notable. 

Las tomas de sonido son espectaculares, a la altura de lo mejor, como es habitual en la Hessischer Rundfunk. Mientras, el libreto está muy bien editado, con numerosas fotografías de Péter Eötvös (de gran calidad), además de las biografías de rigor y del mencionado ensayo a cargo de Gergely Fazekas. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por BMC Records 

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