Antes pasaba por Londres cada dos años. Ahora la cita de Dudamel y su Filarmónica de los Ángeles en el Barbican parece haberse transformado en anual, y bajo el apelativo de “residencia.” Ello implica no solo conciertos sino proyectos con una orquesta juvenil, clases magistrales y hasta un genial experimento entre los filarmónicos y un mito del jazz contemporáneo como Herbie Hancock. De un lugar a otro en este centro cultural del este de Londres corre un público extasiado por el fenómeno de un carisma que en Dudamel combina talento artístico con una inusual bonhomía y naturalidad de diálogo con su orquesta y con cualquiera que logre acercársele.
No están mal las Variaciones concertantes de aquel Ginastera que en los 1950 se ganaba la vida componiendo para pelis, luego de su renuncia al Conservatorio de La Plata por presión de la dictadura…
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