Discos

Wittener Tage 2018

Paco Yáñez
lunes, 23 de diciembre de 2019
Vito Žuraj: Tension. Ricardo Eizirik: obsessive compulsive music. Ashley Fure: A Library on Lightning. Franck Bedrossian: Epigram III. Mark Andre: ...hin... Liza Lim: Extinction Events and Dawn Chorus. Elnaz Seyedi: detaillierter Blick. Johannes Maria Staud: Im Lichte II. Yann Robin: Übergang. Gordon Kampe: Fat-Finger error. Donatienne Michel-Dansac, soprano. Andreas Mildner, arpa. Sophie Schafleitner, violín. GrauSchumacher PIANO DUO. Trio Catch. IEMA-Ensemble 2017/18. Klangforum Wien. WDR Sinfonieorchester Köln. SWR Experimentalstudio. Mariano Chiacchiarini, Lautaro Mura Fuentealba, Emilio Pomàrico y Peter Rundel, directores. Kulturforum Witten y Westdeutscher Rundfunk Köln, productores. Stephan Cahen, Wolfgang Ellers, Stefan Hahn, Johannes Müller y Stephan Schmidt, ingenieros de sonido. Dos CDs DDD de 148:15 minutos de duración grabados en Witten (Alemania), del 27 al 29 de abril de 2018. Wittener Tage für neue Kammermusik 2018.
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Como hace dos semanas (entonces, con la edición fonográfica de las Donaueschinger Musiktage del 2018 publicada por NEOS (11914-15) en dos SACDs), volvemos a nuestro repaso a los lanzamientos que nos han mostrado a lo largo de los últimos meses lo que fueron algunas de las citas más importantes del pasado año con la música de creación actual; hoy, visitando uno de los oráculos de la música de cámara: las Wittener Tage für neue Kammermusik, que en el volumen dedicado a su edición del 2018 nos presenta nueve estrenos mundiales (y uno alemán) del mayor interés, por cuanto vuelven a situarnos ante las líneas estéticas más potentes del presente.

Tal es el caso de Tension (2018), partitura de Vito Žuraj (Maribor, 1979) en la que el compositor esloveno analiza las posibilidades de comunicación y coordinación habidas dentro de un ensemble a partir de un análisis de lo que denomina como «errores productivos» que dan lugar a toda una ramificación polifónica. De este modo, los instrumentistas del Klangforum Wien fueron invitados por Žuraj a improvisar partiendo de unos materiales musicales cuyo posterior análisis algorítmico genera un vocabulario que será el utilizado para crear la sintaxis interactiva final: esa gran comunicación inter-instrumental que constituyó un estreno absoluto (el que escuchamos en este primer compacto de las Wittener Tage für neue Kammermusik 2018) que, aunque bajo la dirección de un maestro tan preciso como Emilio Pomàrico, el propio Žuraj decía era imprevisible, como lo sería cada nuevo proceso de improvisación-definición de la partitura en sucesivas ejecuciones. Ésta que hoy escuchamos se caracteriza por su carácter percusivo, con sonidos inicialmente aislados que acaban por conformar un marasmo ruidista que nos recordará a la saturación francesa; igualmente, por su fuerte componente rítmica, lo que redondea, además de una estupenda lectura, una propuesta netamente actual.

Si la música de Vito Žuraj es bien conocida en los festivales europeos de música actual, también lo es la del brasileño Ricardo Eizirik (Ribeirão Preto, 1985), un compositor al que habíamos escuchado en una edición precedente de las Wittener Tage für neue Kammermusik, la del año 2015. En las jornadas del 2018 se presentó Eizirik con obsessive compulsive music (2017-18), partitura para clarinete, violonchelo y piano con electrónica marcada por su contraste entre elementos rítmicos en un incisivo staccato y texturas expandidas, destacando en ellas las lanzadas desde el piano con apoyo electrónico (que sucesivamente se van metamorfoseando en pasajes de aire sin tono en el clarinete o en un denso legato en el violonchelo). A mayores, compases puramente electrónicos convocan voces en off que añaden capas de profundidad y relieves, aunque, por empeño que pongan el Trio Catch y el SWR Experimentalstudio, esta música obsesivo-compulsiva no acaba de coger un mayor vuelo, perdida en su ensimismamiento.

La primera presencia femenina en esta edición es la de la norteamericana Ashley Fure (Escanaba, 1982), de quien escuchamos su trío A Library on Lightning (2017-18), pieza de tan curiosa formación como trompeta, fagot y contrabajo. Se trata de la plantilla solista para una página de mayor envergadura, con este mismo trío, orquesta y voces móviles, Filament (2018), compuesta para la New York Philharmonic. Con respecto a Filament, el trío A Library on Lightning funciona -en palabras de Ashley Fure- como una «maqueta», tanto para testar materiales que serían utilizados en la partitura orquestal como para probar las conexiones y las posibilidades armónicas a las que darían lugar en un formato ampliado. Para diseñar los constructos melódicos, Ashley Fure se inspiró en las conocidas como figuras de Lichtenberg: las ramificaciones impresas en un cuerpo tras recibir una descarga eléctrica; aquí, las descargas instrumentales de los miembros del Klangforum Wien, que dieron cuenta de este estreno mundial derrochando imaginación tímbrica, pues la partitura no deja de mostrar posibilidades, estados de la materia sonora y una capacidad de crear texturas sorprendente que nos hará dudar en muchos momentos si estamos escuchando la plantilla indicada en el libreto del compacto o todo un conjunto de cámara, por la sucesión de insospechados paisajes acústicos, incluidos compases en los que los instrumentos se acercan al canto. Gran trabajo, el de la compositora de Michigan, y no menos sensacional ejecución de un Klangforum Wien en estado de gracia en todas las partituras que en estos dos compactos interpretan.

La cuarta pieza del primer disco nos vuelve a retrotraer a ediciones pretéritas de las Wittener Tage für neue Kammermusik, jornadas que en el año 2014 presentaron Epigram II (2013), del francés Franck Bedrossian (París, 1971), en versión de la soprano Donatienne Michel-Dansac y el Klangforum Wien, bajo la dirección de Emilio Pomàrico. Pues bien, cuatro años más tarde, Witten vivió un nuevo estreno de uno de los más importantes compositores de nuestro tiempo, con el estreno de Epigram III (2018), en versión de los mismos intérpretes que escuchamos en 2014. Basado en poemas de Emily Dickinson, el ciclo Epigram (2010-18) se cierra con esta tercera entrega de forma progresivamente calma, adentrándose en un ambiente más triste y desolado que las dos primeras partes del ciclo, roto únicamente por muy esporádicos gritos de dolor, que llegan a ser violentos y salvajes (como Thomas Meyer los califica). Del mismo modo, señala Meyer cómo la tensión emocional se encuentra más reprimida que en las partituras precedentes, algo que sugerirían, asimismo, algunas de las indicaciones señaladas por Bedrossian para la voz solista, a la que pide cantar con espasmos de pánico, entre sollozos dolorosos, pero con la boca cerrada: estado vocal y emocional desde el que emergerá el poema de Emily Dickinson. En esta dialéctica entre el sufrimiento y el poema, la respiración cobrará una gran importancia, manifestándose de forma sofocada y entrecortada; especialmente, en los compases centrales de Epigram III, en los que la voz cobra un mayor protagonismo, con un Bedrossian más cercano a compositores como Beat Furrer. Mientras, el principio y el final de la partitura nos muestran lo más interesante de la obra, con unas texturas instrumentales congeladas, densas y mistéricas que prácticamente se puede asir por su fisicidad.

Cierra el primer compacto otro de los compositores franceses más importantes del momento, Mark Andre (París, 1964), de quien escuchamos ...hin... (2017-18), partitura para arpa, electrónica y orquesta. La concepción del arpa es aquí extendida, por cuanto el solista Andreas Mildner toca, asimismo, un tam-tam y un bombo, algo que nos remite a una pieza anterior de Mark Andre, un-fini I (1995), escrita para arpa con las mismas percusiones ad hoc. Ello es parte de una concepción netamente percusiva que golpea a la orquesta (de cámara, aquí la WDR Sinfonieorchester Köln con dirección de Mariano Chiacchiarini) y se ramifica a través de la electrónica del SWR Experimentalstudio. La partitura muestra todo un juego de sombras del arpa solista cuyos motivos modula la orquesta hasta en sus más mínimos detalles, de forma mayormente evanescente, por medio de procesos de desaparición de los materiales de este peculiar solista triple. Como es habitual en Andre, ello presenta conexiones con los evangelios; en este caso con el de San Juan, del que el compositor galo cita una alusión de la libertad del viento, al hecho de que podemos escuchar su silbido, pero nunca conocer de dónde viene ni adónde va. Una sensación similar experimentamos al escuchar una pieza tan bella y repleta de matices tímbricos como ...hin..., que nos somete a esa misma pérdida de referencias estables, ya en lo más desmaterializado, ya en los golpeos más furibundos (con un halo xenakiano), cuya disolución porta ecos hasta del espectralismo, si bien Mark Andre es fiel a una concepción más deudora de la musique concrète instrumentale. Con una estupenda interpretación en la que fue versión del estreno, volvemos a disfrutar de una partitura de altísima calidad.

Abre el segundo compacto la australiana Liza Lim (Perth, 1966) con un tema tan actual como el del tratamiento de los residuos plásticos, abordado en la partitura para violín y ensemble Extinction Events and Dawn Chorus (2017-18). En esta obra, Lim se adentra en cómo un cúmulo de plásticos flota a la deriva por los océanos, cercando islas completas del Pacífico, así como siendo engullidos por peces que, posteriormente, entran en la cadena trófica, llegando a ser consumidos por los humanos. Para dar forma musical a estos residuos que no somos capaces de erradicar, Lim incluye en Extinction Events and Dawn Chorus músicas del pasado («reliquias», como las califica) injertadas en nuestra memoria, jugando con sus progresivos degradados dentro del ensemble. Una de ellas es la pianística Po zarostlém chodníčku (En un sendero cubierto, 1900-11), de Leoš Janáček; así como una transcripción del canto del Moho braccatus, especie aviar ya extinguida: parte de un universo de motivos musicales que se erosionan y que, pese a su periódico ascenso a la superficie de la memoria, terminan por desaparecer, cual un coro inquietante que recorre el ensemble, cada vez más como un fantasma. Dichos espectros son aquí encarnados por la violinista Sophie Schafleitner y el Klangforum Wien, con dirección de Peter Rundel. Juntos brindan una lectura que, como es seña de identidad en varias de las partituras aquí reunidas, se caracteriza por la riquísima pluralidad de sonoridades y estilos sintetizados, volviendo a brillar el ensemble austriaco de forma espectacular, tanto en lo más referenciado a la tradición (muy evidente) como en aquellas músicas que nos conducen a paisajes abiertamente exóticos.

La tercera presencia femenina en esta edición de las Wittener Tage für neue Kammermusik 2018 es la de la iraní Elnaz Seyedi (Teherán, 1982), de quien escuchamos detaillierter Blick (2016-17), una partitura que utiliza la misma plantilla que la del Kammerkonzert (1969-70) de György Ligeti para proceder a un estudio de las distancias, parte de una serie de obras en las que Seyedi trata sus conjuntos instrumentales desde la proximidad, la distancia, o la perspectiva. En esta Mirada detallada, es un escalonamiento espacial el que nos conduce a múltiples detalles en primer plano que se funden en el ensemble haciendo difícil discernir el origen tímbrico de cada uno de ellos por su densa (con)fusión armónica. Los alumnos del IEMA-Ensemble 2017/18 dan cuenta aquí de este juego de distancias y esfumados con Lautaro Mura Fuentealba al frente, rubricando una gran lectura, aunque la partitura no esté a la altura de lo más granado de esta edición.

También la obra para dos pianos Im Lichte II (2017-18), del austriaco Johannes Maria Staud (Innsbruck, 1974), procede a un diálogo con las distancias; en su caso, las temporales, por cuanto Staud realiza una revisión de su obra Im Lichte (2007), escrita para dos pianos y orquesta, analizando qué queda, qué se ha perdido y qué se ha ganado en comparación con su forma de escribir de diez años antes. Como en el caso de A Library on Lightning, esto se realiza focalizándose en unos solistas que atacan dos pianos concebidos como un solo instrumento ampliado, tocado «por un pulpo de cuatro manos». A mayores, conviene señalar que estamos ante una obra cuyo título se deriva del Ecce Homo (1888) nietzscheano, para marcar su personalidad y la diferenciación que Staud pretende con respecto a la tradición del género concertante. Ello da lugar a un pianismo repleto de diálogos, imitaciones y unísonos como puntos de encuentro entre ambos instrumentos; aquí, los de un GrauSchumacher PIANO DUO que convocan ecos que nos recordarán desde a Olivier Messiaen, por el cromatismo y el trabajo de las resonancias, a Conlon Nancarrow, en lo más mecánico, con verdaderas cascadas de polirritmos que parecen los de un piano mecánico: tal es por momentos la dificultad de una partitura de un virtuosismo apabullante, igualmente capaz de suspenderse en una etérea franja de resonancias en pedal(es). Es por ello que, lejos de apartarse de la tradición, Staud no deja aquí de actualizarla por medio de una pieza de verdadera enjundia, lo cual es, incluso, más loable que el dedicarse a inventar una pólvora ya más que inventada. El GrauSchumacher PIANO DUO, como siempre, excelso.

Del francés Yann Robin (Courbevoie, 1974), uno de los representantes de la corriente conocida como musique saturée, escuchamos la camerística Übergang (2018), página basada en el བར་དོ་ཐོས་གྲོལ (Libro tibetano de los muertos, siglo VII), cuyo título (transcrito a nuestro alfabeto), Bardo thodol, significa (portando asociaciones tan poderosas para lo musical) «La liberación por audición durante el estado intermedio». Ello da pie a Yann Robin para adentrarse en los estados de conciencia y en los sentimientos que se experimentan entre la muerte y la reencarnación, periodo de 49 días -según el budismo tántrico del Tíbet- precisamente conocido como «bardo». De este modo, en Übergang se produce una liberación a través de las poderosísimas energías que despliega el ensemble, buscando con ellas Yann Robin iniciar ese viaje desde la muerte hasta el renacer renovando nuestra mente y nuestra imaginación, a modo de purificación y limpieza del alma. Como es habitual en Robin, pensemos en partituras como Vulcano (2009-10), somos partícipes de una masa plasmática que no deja de evolucionar, arrastrando materiales hacia delante de forma saturada y violenta, produciendo rugosidades y roces que transmudan musicalmente la renovación del alma durante el «bardo». Un estado de perpetua transición y renovación, por tanto, que como señala el compositor nos sitúa ante la continuidad de lo orgánico, incluso tras su muerte, espoleada nuestra existencia por una música que nos hace, precisamente, sentirnos vivos. Frente a otras partituras de Yann Robin en las que la saturación es más constante, aquí prima, por tanto, una idea de evolución, por lo que la presencia es más despojada de lo habitual en la musique saturée, algo similar a lo que escuchábamos en Epigram III, por lo que quizás la virulencia inicial de esta corriente empiece a encontrar un mayor sosiego. En la que es su última aparición en estos dos compactos, el Klangforum Wien, nuevamente a las órdenes de Emilio Pomàrico, deja otra muestra de excelencia y capacidad de abordar los más diversos estilos con una calidad deslumbrante que no hace más que ratificarlo como uno de los mejores ensembles del siglo XXI.

Cierra esta potente edición el alemán Gordon Kampe (Herne, 1976), con la partitura para orquesta de cámara Fat-Finger error (2018), una obra que aborda los errores en la escritura con teclado a la hora de realizar transacciones en el mercado financiero. Así, Fat-Finger error parte de pequeños motivos musicales a los que, sucesivamente, se les van incorporando errores y pérdidas que se van acumulando sobre los textos musicales originales, de modo que el error acaba alcanzando un estatus creativo por su capacidad para subvertir órdenes en pos de una forma nueva. Dividida en cuatro secciones, Fat-Finger error es una pieza de un eclecticismo furioso, que va del pop a lo experimental, incluyendo narraciones y un marasmo de estilos que la convierten en una de las propuestas más heterogéneas de cuantas conforman estos dos compactos, aunque ello no quiere decir que alcance los mayores grados de excelencia artística. En todo caso, la formación camerística de la WDR Sinfonieorchester Köln, con Mariano Chiacchiarini al frente, ofrece el estreno de Fat-Finger error con unos altísimos niveles de excelencia, como en todas las lecturas previas, por lo que, a nivel interpretativo, las garantías de estos dos compactos son totales.

Como es habitual en los lanzamientos discográficos de las Wittener Tage für neue Kammermusik, las tomas de sonido -a cargo de la Westdeutscher Rundfunk de Colonia- son excepcionales, a todos los niveles. También el libreto (de 31 páginas y únicamente en alemán) presenta una gran calidad, con textos explicativos de cada una de las partituras a cargo de sus respectivos compositores (excepto en el caso de Mark Andre, pues es Martina Seeber quien firma el ensayo sobre ...hin...), además de numerosas fotografías de los conciertos en los que estas páginas fueron estrenadas. Listados completos de los músicos involucrados, así como de los datos técnicos y de las ediciones discográficas de estas jornadas desde el año 2007, completan un lanzamiento fundamental para saber qué se cuece en la música de cámara más avanzada de nuestro tiempo.

Estos discos han sido enviados para su recensión por el Kulturbüro Witten

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