El director de escena Harry Kupfer tenía algo menos de diez años cuando entraron los soviéticos a la ciudad donde nació y también terminó muriendo, aún en plena actividad profesional, el pasado 30 de diciembre. Nunca me habló de su niñez, a pesar de que traté de sacarle el tema en alguna de mis conversaciones con él. Sin embargo, una corista del Covent Garden me contó que durante un ensayo de La Condenación de Fausto se le escapó que envidiaba sanamente a quienes no habían visto la destrucción que él había tenido que vivir. No solo en Berlín sino en las ciudades de Alemania oriental donde comenzó su carrera como regisseur luego de sus estudios en Leipzig (1953-57).
Su primera regie, Rusalka (1958) fue en Halle y a ella siguieron muchas en Stralsund, Weimar, Karl Marx Stadt (hoy nuevamente Chemnitz), y Dresde (donde fue director artístico…
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