Como homenaje a su hijo más famoso Bonn explotó el primero de año con un Fidelio concebido como una proclama política contra el presidente Erdogan y en favor de la liberación de presos políticos en Turquía. Para ello, la cosmovisión de la cárcel fue reemplazada por un estudio teatral donde un regisseur asistido por refugiados turcos se prepara a confrontar a los cantantes con el fin de emparentar sus roles con las angustias y aspiraciones de los oprimidos y el despotismo de los opresores. A la derecha de la escena hay una mesa de trabajo donde a lo largo de toda la obra se leerán archivos, expedientes y documentos políticos. A la izquierda está el tablado donde los artistas deberán interpretar la ópera bajo una gran pantalla donde continuamente veremos vídeos que van desde algunas maravillosas vistas de Estambul y escenas de represión…
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