Caben pocas dudas de que Norma es una cumbre del melodrama romántico italiano que durante dos siglos dominó el teatro lírico europeo y que constituye un repertorio inigualable, que es hoy día patrimonio de la cultura universal. Bien sabido es, asimismo, la gran admiración que sentía Richard Wagner—al cual, por otro lado, no le gustaba la ópera italiana—por esa obra maestra de Bellini, que trasciende el género del bel canto en el que se la encuadró desde su estreno.
Wagner, muy entusiasta de Norma, escribió en su ensayo titulado Bellini (1837) que "incluso los oponentes más decididos de la nueva escuela de música italiana hacen justicia a esta composición admitiendo que, hablando al corazón, muestra un sincero propósito interno". Incluso llamó a este melodrama "una cura para la abstracción intelectual de los compositores alemanes".
Comentarios