La primera sorpresa de la noche fue comprobar con cuánta ansiedad se esperaba este inicial concierto de la orquesta sinfónica. Un aforo del 100% no se da siempre pero en esta oportunidad el largo lapso entre el cierre 2019 y el comienzo del 2020, la atracción del repertorio elegido, el regreso de Noam Zur que definitivamente tiene el apoyo del oyente y finalmente la necesidad cultural de escuchar el organismo orquestal local, fueron motivos más que suficientes para una noche especial.
Una Bacanal salvajemente oriental inició el concierto. El pasaje pinta a Sansón, conducido por un lazarillo dada su ceguera y su pérdida de la poderosa fuerza que poseía, en medio de burlas de los filisteos que intentan embriagarlo contando además con la ayuda de la voluptuosa Dalila. Tiene su alma herida y aún así pide ser conducido entre los dos pilares…
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