En estos momentos en los que la cultura es tendencia en las redes sociales, al tiempo que se especula con cuál debería ser la reconstrucción de su industria, cabe recordar que el compositor John Adams (1947) explicaba hace un tiempo que en los Estados Unidos de Norteamérica existe una pertinaz desconfianza hacia los artistas. Aduce que las causas, principalmente, son dos: la pervivencia de la tradición puritana pietista de los padres fundadores y la preeminencia de lo inmediato, impuesta por los lobos financieros que pretenden enriquecerse a toda costa y que, cuando se encuentran con alguien del gremio, preguntan: “y tú, ¿en qué trabajas?”.
No obstante, este clarinetista antes que compositor, nacido en la región norteña de Nueva Inglaterra (blanca, rica y mayoritariamente republicana), hace gala de americanidad yanqui y, como no podía ser…
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