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Bullshit-Resistenz, la vacuna contra boludos, magufos, mentecortos y teorías conspiranoicas

Juan Carlos Tellechea

lunes, 18 de mayo de 2020
Bullshit-Resistenz © 2020 by Nicolai Publishing

Si no se convierte en el libro especializado del año en Alemania, le andará muy cerca: Bullshit-Resistenz* (Resistencia a las gilipolleces o a las boludeces, como prefieran nuestros lectores) del filósofo Philipp Hübl, publicado por la innovadora editorial Nicolai Publishing & Intelligence de Berlín, que llega como por encargo en estos tiempos de mentiras, huevadas, sandeces y teorías conspirativas del coronavirus.

Empezando por la más reciente de las imbecilidades perpetradas por la luminaria figura del America first, recomendando a los enfermos de COVID-19 que se inyecten líquidos desinfectantes con fines terapéuticos. ¡Vaya estupidez supina! Este es el típico gilipollas que pretende sencillamente integrarse a la discusión y despertar la impresión de que esta informado y de que tiene buena formación en algún tema en especial, cuando en realidad no tiene ni la menor idea del asunto, diría el filósofo estadounidense Harry Frankfurt.

En las 112 páginas, Hübl, formado en las universidades de Berlín, Berkeley, New York y Oxford, asiduo articulista en varios medios de prensa internacionales, entre ellos el Frankfurter Allgemeine Zeitung y el Neue Zürcher Zeitung, expone su tesis de que la responsabilidad acerca de la verdad descansa en cada uno de nosotros. Para proteger a la democracia y para protegernos a nosotros mismos de todas estas cretinadas y teorías conspirativas, debemos ser resistentes a esas necedades, boludeces, mamadas o pendejadas (hay muchos sinónimos en castellano y español iberoamericano para el término vulgar inglés-estadounidense de Bullshit).

Esa resistencia significa no solo que nos protejamos de las falsas noticias (fake news) y de otras tonterías, sino también, que nosotros mismos nos cuidemos de ser mentirosos, de servir de cretinos idiotas, o de decir huevadas y pendejadas o de tirarnos un farol. En ese sentido la resistencia a las imbecilidades pertenece a la más acendrada de las tradiciones de la Ilustración.

El título del libro de Hübl, quien investiga en el ámbito de la filosofía de la mente, de la teoría de la acción, de la filosofía del lenguaje, de la metafísica y de la teoría de la ciencia, parafrasea en cierta medida al del clásico (On Bullshit; Acerca de la manipulación de los efectos o Sobre las tonterías) de Harry Frankfurt, catedrático emérito de la Universidad de Princeton, cuyas áreas de labor docente e investigación se centran en la filosofía de la mente y la filosofía de la acción.

Conocer las diferencias entre una información veraz y un disparate sobre algo, sobre un hecho o sobre una acción, suena mucho más facil de lo que resulta ser. Los usuarios de los medios de comunicación social podrían aprender, si tuvieran voluntad para ello, a deshacerse de la basura en Internet. Hübl, quien dictó clases en la Universidad de Stuttgart y en la Humboldt de Berlín explica en su trabajo las técnicas y las estrategias que ayudan en tal sentido y expone lo que decía Immanuel Kant sobre la responsabilidad de pensar por uno mismo, de servirse de su propia razón, en aquellas lejanas épocas contra el nefasto dogmatismo de las religiones (que aún hoy dan insensateces por verdades absolutas e irrefutables).

El moderno filósofo alemán diferencia entre los mentirosos (que a sabiendas no dicen la verdad); los gilipollas (Bullshiter), a quienes les da igual la verdad o la mentira; y los denominados tontos del pueblo (Trottel, en alemán), conocidos por su ignorancia o estupidez, aquellos que no se toman el trabajo de comprobar la veracidad, la plausibilidad o la fuente de una información que le transmiten a otros, y que piensan para su coleto: ¡ah, debe de ser verdad! De éstos tenemos muchos ejemplos en el mundo, incluso entre gobernantes y gobernados de grandes países, de potencias mundiales, que se aprestan a repetir una elección presidencial en noviembre próximo, por ejemplo.

Por supuesto, los límites entre una y otra categoría son permeables. Lo que tienen en común decisivamente es que los tres tipos multiplican los disparates en el planeta. Todos nosotros hemos sido mentirosos, boludos y estúpidos; hemos creído algo, lo hemos contado, lo hemos dirigido, sin comprobarlo concienzudamente, sostiene Hübl.

Él mismo pone como ejemplo algunas de sus aventuras como estudiante en Inglaterra, sin un chelín en el bolsillo, para engañar a los porteros de los clubes privados de Londres y entrar sin ser miembro de esos locales de diversión nocturna. Philipp Hübl, junto con un amigo suyo, también estudiante, se hacía pasar por un tal Príncipe Philipp von Hannover (la ciudad donde nació verdaderamente) en tarjetas de visita falsificadas con el emblema de la conocida agencia de modelos MGM de París (uno de sus hermanos, Johannes Hübl, es un conocido modelo fotográfico). ¡Lo facil que resultaba impresionar a los incautos y desprevenidos vigilantes de seguridad, y cómo ambos pudieron incluso perfeccionar aún más la técnica del engaño! Miradas hoy a la distancia esas andanzas parecen haber sido un experimento de campo inspirador para este libro.

Antes el mundo estaba todavía en orden. Allí las mentiras en pequeños círculos familiares no tenían ningún efecto sobre la política mundial. Ahora en los tiempos de las redes digitales como Facebook o Twitter se pueden desatar conflictos internacionales, constata el autor y relata la historia de la jovencita rusa Lisa F. de 13 años que vive en Berlín-Marzahn (en el este profundo de la capital alemana) y simuló en 2016 haber sido secuestrada, cuando en realidad pasó tres noches con un conocido suyo, porque tenía problemas en la escuela. No quieran ustedes saber el escándalo que se armó por el asunto, con la intervención incluso de los ministros de Relaciones Exteriores, de ambos países, Serguéi Lavrov y Frank-Walter Steinmeier (hoy presidente federal de Alemania).

Hoy, un presidente sentado sobre el inodoro tuitea lo que le viene a la mente mientras defeca a duras penas su estreñido contenido intestinal. En Internet, las teorías conspirativas establecen nuevos récords de clics todos los días; y en privado, todos insisten en su propia verdad absoluta (como dicen en el Río de la Plata: che, te estoy cantando la justa). ¿Es cierto que ya no hay una base segura para una referencia común de la realidad en la tan esperada era post-fáctica? Todo lo contrario, sostiene el filósofo. Vivimos en el presente más real de todas las edades. Solamente la modernidad ha podido superar la superstición y la falta de ciencia.

Entretanto, la cosmovisión de la ciencia también prevalece en la vida cotidiana, combinada con la afirmación de examinar críticamente lo que se enuncia como verdadero. Sin embargo, Hübl admite asimismo una tendencia opuesta. Lo que podemos observar es el peligro de los medios digitales de que algunas personas erosionen la convicción de que los hechos realmente existen. La razón de ello, a su entender, es la cantidad de información contradictoria que fluye hacia nosotros todos los días y que a menudo es difícil de clasificar para los lectores.

Las teorías conspirativas, las hipótesis pseudo y acientíficas, la desinformación deliberada, las mentiras o simplemente los alborotos, son resumidos por Hübl bajo la amplia categoría de tonterías (Bullshit). Inevitablemente nos encontramos con estas imbecilidades, a más tardar cuando vamos a las plataformas y a las redes sociales en línea y presionamos me gusta sin ver lo que hay detrás. Esto es lo crucial; sería bueno que reconociéramos efectivamente esas mierdas, pero hay errores típicos en el pensamiento que nos impiden hacerlo. Como vimos más arriba a Hübl le interesa no solo la filosofía, sino también la ciencia del comportamiento y por ende también la psicologia. Para él, una opinión propia, es una opinión crítica, contrastada y justificada.

Según Keith Stanovich, especializado en psicología aplicada y desarrollo humano, las personas inteligentes también son propensas a cometer errores. Un error típico en el pensamiento es el sesgo de la confirmación. Creemos en lo que ya estamos convencidos, pero aunque el cociente de inteligencia es prácticamente el mismo para toda la vida, el cociente de racionalidad de Stanovich puede ser entrenado y mejorado.

Cuando la atención es alta, uno está bastante bien protegido contra ciertas formas de manipulación, asevera Hübl. Una actitud útil en esta capacitación es la de interrogarse siempre qué habla en contra de mi creencia. El prestar mucha atención, más allá de lo habitual, se puede activar selectivamente, dice el filósofo. Al enfrentar cuestiones difíciles, a menudo tenemos una respuesta espontánea y rápida que sale de nuestras entrañas y pasa directamente a nuestra lengua. Sería importante digerir primero el asunto para pensar la respuesta y darla correctamente; es necesario aprender la distinción entre el pensamiento rápido y el pensamiento lento.

En las pasadas campañas electorales de Donald Trump y de Hillary Clinton en Estados Unidos, el 2% de los inventores de noticias falsas (fake news, la especialidad del pasado y actual candidato Republicano) fueron responsables del 80% de todas las noticias falsas. No es que Trump quiera engañar a la gente haciéndole creer de que ésta piensa erróneamente ¡No! Él manipula la maniobra de engaño en otra dirección: no sobre el contenido, sino sobre el estado de sus conocimientos y sobre la confiabilidad de sus argumentaciones, sobre las cuales se muestra muy seguro, añadiría Harry Frankfurt. Aguardamos ahora con expectación conocer las cifras porcentuales de esta venidera contienda electoral de Trump y el próximo candidato del partido Demócrata y compararlas con el resultado electoral del 3 de noviembre que viene. Las apuestas están corriendo ya...

Si queremos pensar racionalmente, tendríamos que luchar contra una cualidad totalmente humana: la mayoría de nosotros sentimos que pertenecemos a grupos. Según Hübl, las creencias y los hábitos nos seducen y nos conducen a errores de pensamiento que crean identidad.

Ahora, si lo desean, nuestros lectores podrían poner en práctica el pensamiento racional y resolver la siguiente pregunta con una dosis extraordinaria de atención: si cinco zapateros necesitan cinco días para producir cinco pares de zapatos, ¿cuántos días necesitan 50 zapateros para 50 pares de zapatos? ¡Acertaron!

Notas

Philipp Hübl, "Bullshit-Resistenz", Berlín: Nicolai Publishing, 2018, 217 páginas. ISBN 978-3964760098

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