Rossini tiene dos festivales. El más conocido está en Pésaro, con grandes estrellas internacionales. Además, en plena Selva Negra, en la localidad de Bad Wildbad, conocida por sus aguas termales, se ha consolidado otro que recuerda la estancia del Cisne de Pésaro y cada año propone títulos del genio italiano; pero no solo: también rescata otros olvidados de compositores contemporáneos cuya música rara vez se escucha, lo que supone un atractivo por sí mismo y revela una importante ambición artística, que Naxos ha sabido aprovechar. Los medios son más modestos y se nota en los repartos, con cantantes correctos en general, incluso buenos, y puntualmente brillantes en los inicios de carreras extraordinarias. Es el caso de Jessica Pratt, con quien grabaron Otello de Rossini y La sposa di Messina de Vaccaj, y más aún de Michael Spyres, que…
Comentarios