Discos

Resonancias suspendidas y errantes

Paco Yáñez

lunes, 8 de junio de 2020
Gerald Eckert: den angestoßenenen Augen der Steine; absence - traces éloignées; Annäherung an Petrarca; außen, von tief innen. Auditivvokal Ensemble. Ensemble L'art pour l'art. Ensemble Reflexion K. Gerald Eckert y Olaf Katzer, directores. Brian Brandt y Thorsten Preuß, productores ejecutivos. Dietmar Foth, Thomas Goetz, Thomas Hirschberg y Carsten Vollmer, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 71:12 minutos de duración grabado en el Studio Franken de la Bayerischer Rundfunk en Núremberg, en la St. Nicolaikirche de Eckernförde y en la Reitstadl de Neumarkt (Alemania), los días 30 y 31 de marzo de 2017, 9 de noviembre de 2017, y 14 de enero de 2018. mode records 320

Los agoreros que vaticinaron, tras la muerte de Luigi Nono (de la cual el pasado 8 de mayo se cumplieron treinta años), que la influencia del veneciano en las futuras generaciones de compositores sería muy limitada, deben estar replanteándose seriamente sus dotes adivinatorias. Pasadas tres décadas, la impronta del genio italiano no deja de reaparecer en numerosos puntos de Europa, como a lo largo de los últimos meses hemos venido mostrando por medio de diversas ediciones fonográficas, ya fuese el primer lanzamiento de Lula Romero en Wergo, los de Joan Gómez y Josep Lluís Galiana en Liquen Records, o en la reseña que hoy nos convoca, protagonizada por el segundo monográfico en el sello neoyorquino mode records del violonchelista, director, compositor y artista plástico alemán Gerald Eckert (Núremberg, 1960). 

Ya en el primer disco de Gerald Eckert para mode records (288) -reseñado por mundoclasico.com en diciembre de 2016: un compacto en el que se incluía la fascinante Sopra di noi... (niente) (2014), una de las piezas mayores del autor-, habíamos señalado la fuerte influencia de Luigi Nono que se detectaba en el aparato estilístico del compositor alemán, algo que proviene no sólo de los estudios que Gerald Eckert ha realizado de la música tardía del veneciano, sino del hecho de que uno de sus maestros, Nicolaus A. Huber, a su vez fuese alumno del propio Nono. De este modo, partituras eckertianas que ya han pasado por las páginas de mundoclasico.com, como Bruchstücke... erstarrtes Lot (1998-99), Traits - lointain (2006-08), o An den Rändern des Maßes (2005-11), muestran esa palpable influencia del compositor veneciano, que llega al que quizás es su punto álgido en la pieza que abre el disco que hoy reseñamos: den angestoßenenen Augen der Steine (2014), fascinante partitura para (tan noniana formación como) clarinete contrabajo, violín, electrónica en vivo y cinta magnética que, de entrada, diría que es una de las más bellas creaciones musicales de cuantas en Europa se han creado en el siglo XXI. 

De nuestra entrevista con Gerald Eckert del 5 de octubre de 2016 podemos rescatar unas palabras que, referidas precisamente a Luigi Nono, se pueden extender a den angestoßenenen Augen der Steine: «En las últimas piezas orquestales de Luigi Nono tienes estos cambios microtonales, lo que da lugar a un suono mobile, en obras como A Carlo Scarpa, architetto, ai suoi infiniti possibili (1984), y puede que utilices algo como esto, pero desarrollándolo de otro modo, con otras posibilidades. A mí me gusta el pensamiento en campos armónicos, y si le sumas muchos instrumentos, se convierte en algo muy interesante. Pero, al final, es algo que está dentro de un proceso, puedes realizarlo durante diez segundos, o el tiempo que sea, pero es algo que se está moviendo ligeramente, nunca es estable». Ese «suono mobile», al que Gerald Eckert se refería hace cuatro años, está aquí de nuevo presente, como música se hacen, una vez más, sus creaciones fotográficas: esas imágenes de la serie Lichtgeschwärztes (1997) que unen la formación en Física y Matemáticas del compositor a una plasticidad que se mueve entre lo escultórico y lo orgánico, pues a una masa agigantada y suspendida de telas de araña parece que nos remitiesen. Esas masas, que aúnan una densa estructura arquitectónica y una sutil y frágil levedad, vuelven a hilvanar este sonido móvil y suspendido que en den angestoßenenen Augen der Steine exponen, especialmente, la cinta magnética y el tratamiento electrónico en vivo de los instrumentos acústicos, que los convierten en fantasmagorías y auras errantes. 

Los acústicos, violín y clarinete contrabajo, también nos remiten al último Nono, un compositor que en los años ochenta del pasado siglo escribió con especial acierto para dichos instrumentos. El contraste es, aquí, muy bello y sugerente entre los apuntes de un violín más gestual, etéreo y agudo, frente a las apariciones de enorme verticalidad de un clarinete contrabajo que parece condensar la armonía, creando, con sus flatterzunge, multifónicos, armónicos, sonidos de aire y rugosidad, la parte más poderosa y bella de la partitura, de una plenitud sonora que, precisamente, remite al último Nono y a unas sonoridades muy similares a las escuchadas en piezas paradigmáticas al respecto del veneciano como Io, frammento da Prometeo (1981) o, muy especialmente, la también bellísima A Pierre. Dell’azzurro silenzio, inquietum (1985). Quizás acuse den angestoßenenen Augen der Steine, a la hora de afirmarse como obra de arte autónoma, con un estilo propio, esa enorme influencia, que podría asimilarla en exceso al canon noniano; pero, como ya he adelantado, me parece una obra de una belleza, de una plenitud y de una calidad deslumbrantes. El hecho de que la propia partitura se refiera, conceptualmente, a los distintos estratos que se superponen en un tiempo dado, con sus líneas de extatismo (cinta magnética) y movilidad (acústicos y tratamiento electrónico en vivo), no hacen sino rubricar el que dichos ecos y reverberaciones del pasado hagan de den angestoßenenen Augen der Steine un excelente ejemplo de cómo la historia y sus improntas re-viven en el presente, asentando y fortaleciendo los que son rizomas que nos permitirán seguir siendo en el futuro, en estos tiempos de tan estulta desmemoria. 

De la primera partitura del compacto paso directamente a la tercera, Annäherung an Petrarca (2006); y lo hago, porque ésta sigue manteniendo un indiscutible impulso noniano, una influencia que (haroldbloomnianamente) quizás al propio Gerald Eckert no le resulte angustiosa, pero que a cualquiera que escuche este disco le pondrá tanto la primera de sus piezas como esta tercera (incluso, la cuarta) bajo un orden noniano que puede llegar a asfixiar su autonomía y sus perfiles idiosincrásicos como obras de arte. En este caso, nos encontramos ante una pieza para cuatro voces, flauta y violonchelo, de 13:39 minutos de duración que, por su uso de los instrumentos y las voces, se incardina en la órbita del Prometeo (1981-85) y de las partituras nonianas en torno a la magna Tragedia dell'ascolto, como Guai ai gelidi mostri (1983), Quando stanno morendo. Diario polacco Nº2 (1982), o, quizás aún más en lo instrumental —destacadamente, en cuanto a la flauta—, Das atmende Klarsein (1980-81/1983). 

Con tan sustanciosos precedentes, podrán imaginar que Annäherung an Petrarca vuelve a ser una obra fascinante y de una belleza innegable, ya en lo instrumental, ya en lo referido a unas voces que cubren el espectro armónico de soprano, contralto, tenor y bajo con una riqueza de colores muy a destacar, así como procediendo a esfumar las fronteras entre sus regiones tonales: parte de ese trabajo tan refinado de la microtonalidad que Gerald Eckert realiza en el conjunto de su partitura para volver a dar forma musical a esos sonidos suspendidos, a esas resonancias errantes que tanto remedan acústicamente sus Lichtgeschwärztes como las fantasmagorías sonoras de la voz en Prometeo. También muy del propio Nono es el planteamiento estructural, dispuesto en un preludio, unos interludios y un postludio puramente instrumentales, en los que se produce una bellísima con-fusión de flauta y violonchelo, explorando sus registros armónicos más próximos, con nuevas rugosidades de aire en la flauta y profusión de multifónicos, así como un canto más extático y tenuto en el violonchelo (tocado, por cierto, con magisterio por el propio Gerald Eckert: estupendo violonchelista del no menos estupendo Ensemble Reflexion K). 

Como señala en sus notas Beatrix Wagner (flautista del Ensemble Reflexion K a la que escuchamos igualmente en Annäherung an Petrarca), estamos ante una partitura que se resuelve en los intersticios, debido a la fragilidad de sus materiales y a su delicadeza: unos intersticios en los que dichos materiales, las energías y los tonos se podrían hacer vulnerables por esa con-fusión de acústicos y voces, si bien la obra se encauza de forma muy positiva gracias a la profusa y densa hibridación de todas estas fuentes, buscando, encontrando y construyendo un espacio de diálogo y superposición de capas históricas en cada una de las siete partes simétricas de esta obra (en lo estructural, con cuatro partes instrumentales que albergan las tres vocales en su interior). Sin embargo, en cuanto a extensión temporal no estamos ante una construcción simétrica, pues —como en Nono— el texto se distribuye de forma deconstruida y fragmentaria fertilizando desde la palabra la propia lógica instrumental, con un palimpsesto que recoge sonetos de Petrarca en los que el escritor italiano aborda de forma sustancial la cuestión de las ambivalencias: unas ambivalencias que nutren la inestabilidad de los materiales acústicos, la fragilidad de sus contornos tonales y —como apunta Beatrix Wagner— la propia macroforma de Annäherung an Petrarca. Aunque no estamos ante el logro y el nivel de la excepcional den angestoßenenen Augen der Steine, esta partitura petrarquista de Gerald Eckert es otra gozada para los oídos, así como una gran oportunidad para realizar otra atenta escucha histórica.  

Mientras, la pieza que da título al disco, absence - traces éloignées (2007), es un sexteto para una plantilla tan peculiar como la que conforman sus cuatro flautines y dos percusionistas, que aquí funcionan prácticamente enfrentados, aunque en diversos momentos alcanzan puntos de encuentro que, como sugiere Beatrix Wagner, se logran por medio de lo que la flautista (a la que volvemos a escuchar en esta pieza) define como una esfera tonal extremadamente calma creada por los flautines a la que se suman las percusiones; fundamentalmente, por medio de las resonancias en las placas metálicas. Esa dinámica de golpeos y suspensiones vuelve a recordarnos a Luigi Nono, mas no al Nono de los primeros años ochenta, sino al de partituras como Caminantes... Ayacucho (1986-87) y No hay caminos, hay que caminar... Andrej Tarkowskij (1987), piezas cuya impronta ya señalamos en su día que gravitaba sobre partituras eckertianas como Bruchstücke... erstarrtes Lot, con su paralelo estudio de las energías en colisión por medio de choques instrumentales. 

Por otra parte, absence - traces éloignées me recuerda en muchos momentos a la música japonesa, comportando una dramaturgia que está entre lo teatral y lo ceremonial. El sonido de los flautines y las tan puntuales y estudiadas presencias de la percusión nos remiten al universo del gagaku, con su concentración y búsqueda de un espacio de encuentro entre extremos. Del mismo modo, las refinadísimas constelaciones sonoras que Gerald Eckert traza en los trazos distantes que exponen los flautines comportan una inmersión en la microtonalidad cuya microscópica rugosidad y nimias variaciones en los espectros del sonido nos recuerdan, asimismo, a las diferentes calidades en la vibración del aire que despliegan los flautistas en la música nipona por medio del sawari, ya en del shakuhachi, ya en el hotchiku (ambas, flautas tradicionales japonesas). No alcanza absence - traces éloignées, en mi opinión, la gran altura mostrada por den angestoßenenen Augen der Steine y Annäherung an Petrarca, pero no por ello deja de evidenciar una gran maestría en la escritura, así como, en esta grabación conjunta del Ensemble Reflexion K y el Ensemble L'art pour l'art, la cuadratura de un círculo tan complejo como el que supone hacer respirar conjuntamente a un cuarteto de flautines y a dos sets de percusiones. 

Por último, außen, von tief innen (2015) vuelve a mostrar dejes nonianos, aunque no de un modo tan explícito como las primeras obras, sumándose algunos asomos que, igualmente, la conectan con absence - traces éloignées; de modo que la última y más reciente partitura de este compacto ejerce, en cierto sentido, una síntesis de las precedentes. Rumores suspendidos y resonancias errantes vuelven a poblar este trío presidido por los multifónicos y sus armónicos, con profusión de dobles cuerdas creando texturas en el violonchelo, mientras que las maderas graves nos recuerdan las densas verticalidades armónicas escuchadas en den angestoßenenen Augen der Steine; a su vez, con reminiscencias no menores de las apariciones resonantes de las maderas graves en la ligetiana Lontano (1967): influencia, la del genio húngaro, que ya habíamos detectado en la sublime Sopra di noi... (niente)

Ya sin aparato electroacústico o magnético de por medio, en außen, von tief innen es audible, sin embargo, una sonoridad de los instrumentos acústicos (flauta baja, clarinete contrabajo y violonchelo) muy marcada por la impronta de lo electrónico; de ahí, la rotunda modernidad de su estilo, que vuelve a dejarnos una pieza de innegable belleza y sensual atractivo. Una vez más, la elevada formación científica de Gerald Eckert está detrás, asimismo, de la estructuración de una partitura en la que el espacio y el tiempo se dan cita para evaluar sus límites por medio de las partículas sonoras que Eckert maneja para conocer la integridad de su naturaleza al saturarlas de materia acústica: saturación cuya intensificación, paradójicamente, nos conduce a la fragilidad, a la evanescencia y a la desintegración. Esa consecución de sonoridades de reminiscencias electrónicas, así como ruidistas, forzando al máximo los campos tonales a través de la estructura, me recuerda una conversación que en 2016 mantuve con Gerald Eckert, recorriendo en coche la costa gallega. De camino a ese paraje estremecedor que es el Cementerio de los ingleses, iba escuchando con el compositor alemán y con Beatrix Wagner una versión historicista que tengo en alta estima de la Tercera sinfonía (1802-04) de Ludwig van Beethoven: una lectura rápida, crispada y violenta que, sin embargo, a Gerald Eckert no acabó de gustarle. «Soy alemán. Necesito la estructura», me dijo tras escuchar aquella Eroica que, efectivamente, tan distante estaba de la tradición germana... 

...si rescato, cuatro años más tarde, este comentario, es porque al escuchar außen, von tief innen me reencuentro esa 'necesidad de la estructura' por parte de Gerald Eckert, aquí clave para organizar los campos armónicos y convertirlos de rangos tonales en rugosidad, ruidos y colores: proceso de ida y vuelta, de inter-contaminación, tan habitual en su música reciente. La propia entrevista con el compositor alemán en octubre de 2016 nos suministraba algunas pistas sobre la inserción del ruido en estructuras muy intencionalmente construidas para producir este tipos de resultados: «En el siglo XX la producción del sonido se convierte en parte de la música, así que no puedes ignorar esas sonoridades que producen los músicos de viento, es algo que puedes utilizar de un modo estructural. Pero es una cuestión en la que uno no está sólo, hay más compositores que utilizan estos recursos. Lo que es muy importante, y sería estúpido hacerlo, es producir simplemente ruidos, sin más; tienes que darle un color a ese aire y tienes que saber cómo se lleva a cabo técnicamente, por ejemplo: el ataque al soplar en la flauta. Se trata de todo un proceso de composición, así entendido, no sólo de un sonido de viento. En las piezas de Helmut Lachenmann, por ejemplo, hay muchos pasajes con ruidos y sonoridades de aire; así que, en ese sentido, es parte de la tradición germánica. En otros países, las tonalidades convencionales, las alturas, son lo normal, lo dado por la tradición; mientras que los ruidos son algo extraño. En Alemania la tradición es un poco distinta, hay este proceso del tono al ruido, y viceversa. Es algo realmente muy interesante». außen, von tief innen vuelve a ser un esplendoroso ejemplo de todo ello. 

Para conferir realces y definir estas bellas resonancias suspendidas y errantes, Gerald Eckert confía aquí, una vez más, en su propio grupo: el extraordinario Ensemble Reflexion K, un conjunto al que siempre que he escuchado me ha dejado un gratísimo sabor de boca, con un sonido cuidadísimo y un trabajo en profundidad cuyos resultados son grabaciones de primer orden, además de completamente afines al lenguaje de su violonchelista y director, el propio Gerald Eckert. Como en sus discos previos para ambitus Musikproduktion (amb 96 858), mode records (288) y NEOS (10811), el Ensemble Reflexion K vuelve a regalarnos versiones que me parecen inmejorables, acompañados aquí estupendamente por las voces del Auditivvokal Ensemble, en Annäherung an Petrarca; y por el ensemble de percusión L'art pour l'art, en absence - traces éloignées. En todo caso, no puedo dejar de destacar en esta ocasión al clarinetista Joachim Striepens, cuya aportación en den angestoßenenen Augen der Steine y en außen, von tief innen es antológica, a la altura de lo mejor que hayamos escuchado en cuanto a clarinete en las últimas décadas. 

Las tomas de sonido de las cuatro grabaciones son, como ocurría en el primer compacto de Gerald Eckert para mode records, excelentes: efectuadas en Alemania con un atentísimo trabajo de espacialización, transparencia y fidelidad tímbrica. La edición es la también habitual del sello neoyorquino, con fotografías de los artistas, datos completos de los registros y notas a cargo de la flautista Beatrix Wagner, conocedora de primerísima mano de la música de un Gerald Eckert que en este disco nos presenta tres primeras grabaciones mundiales, las de den angestoßenenen Augen der Steine; Annäherung an Petrarca; y außen, von tief innen. Además, y como ya es habitual en las ediciones fonográficas del compositor y artista alemán, la portada recoge una de sus obras plásticas: una fotografía que, visualmente, bien podría representar el momento de condensación y brillo de una de las hermosísimas resonancias que recorren este tan bello y recomendable compacto. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por Gerald Eckert 

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