Discos

Para los que seguimos comprando discos, irresistible

Josep Mª. Rota
miércoles, 10 de junio de 2020
Oper auf Deutsch. Bizet: Carmen Gisela Litz, Ernst Kozub, Franz Crass, Rosl Schwaiger, Angela Kotthoff, Maria Graf, Badischer Staatsopernchor, Badische Staatskapelle, Marcel Couraud (1962). d'Albert: Tiefland  Inge Borkh, Catarina Alda, Hans Hopf, Johannes Elteste, Thomas Stewart, Hans Bruno Ernst, Chor der Deutschen Oper Berlin, Bamberger Symphoniker, Hans Löwlein (1964). Mascagni: Cavalleria Rusticana  Sandor Konya, Walter Berry, Gloria Davy, Yonako Nagano, Chor der Deutschen Oper Berlin, Orchester der Deutschen Oper Berlin, Janos Kulka (1962). Leoncavallo: Der Bajazzo  Walter Berry, Anny Schlemm, Sandor Konya, Donald Grobe, Helmut Winkenstern, Chor der Deutschen Oper Berlin, Radio-Symhonie-Orchester Berlin, Janos Kulka (1962). Lortzing: Zar und Zimmermann  Dietrich Fischer-Dieskau, Friedrich Lenz, Ingeborg Hallstein, Karl Christian Kohn, Bamberger Symphoniker, Hans Gierster (1966). Mozart: Die Hochzeit des Figaro  Rita Streich, Walter Berry, Hanny Steffek, Maria Stader, Dietrich Fischer-Dieskau, Berliner Philharmoniker, Ferdinand Leitner (1961). Offenbach: Hoffmanns Erzählungen  Mattiwilda Dobbs, Gladys Kuchta, Hedi Klug, Cvetka Ahlin, Ruth Siewert, Sandor Konya, Thomas Stewart, Ulfried Guenther, RIAS Kammerchor, Orchester der Deutschen Oper Berlin, Richard Kraus (1962). Puccini: La Boheme  Rita Streich, Pilar Lorengar, Sándor Kónya, Dietrich Fischer-Dieskau, Horst Günter, Klaus Bertram, Fritz Hoppe, Staatskapelle Berlin, Alberto Erede (1961). Rossini: Der Barbier von Sevilla  Rita Streich, Ernst Haefliger, Raimund Grumbach, Ivan Sardi, Kim Borg, RIAS Kammerchor, Orchester der Deutschen Oper Berlin, Reinhard Peters (1964). Tschaikowsky: Eugen Onegin  Evelyn Lear, Brigitte Fassbaender, Fritz Wunderlich, Dietrich Fischer-Dieskau, Martti Talvela, Orchester der Bayerischen Staatsoper, Otto Gerdes (1966). Thomas: Mignon  Irmgard Seefried, Catherine Gayer, Ernst Haefliger, Keith Engen, Orchestre des Concerts Lamoureux, Jean Fournet (1963). Verdi: Aida  Gloria Davy, Cvetka Ahlin, Sandor Konya, Hans Hotter, Paul Schöffler, Orchester der Wiener Volksoper, Argeo Quadri (1961). Verdi: Die Macht des Schickals  Stefania Woytowicz, Cvetka Ahlin, Dietrich Fischer-Dieskau, Jess Thomas, Georg Stern, Radio-Symphonie-Orchester Berlin, Hans Löwlein (1962). Verdi: La Traviata  Hilde Gueden, Claudia Hellmann, Fritz Wunderlich, Dietrich Fischer-Dieskau,  Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, Bruno Bartoletti (1966). Verdi: Nabucco  Thomas Stewart, Sandor Konya, Martti Talvela, Liane Synek, Evelyn Lear, Orchester der Deutschen Oper Berlin, Horst Stein (1965). Verdi: Rigoletto  Gisela Vivarelli, Hildegard Rutgers, Ernst Kozub, Dietrich Fischer-Dieskau, Robert Lauhöfer, Berliner Philharmoniker, Horst Stein (1962). Deutsche Grammophon. DG 00028948372959.
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Que la industria discográfica fue un negocio muy lucrativo es algo que a las generaciones más jóvenes les cuesta entender, acostumbradas como están al mp3 o a youtube. Dado que la grabación de óperas completas implicaba un riesgo económico superior, no ha de extrañar que prácticamente todas las casas discográficas, Deutsche Grammophon, Electrola, Philips, Basf, Acanta, lanzaran al mercado germano selecciones de óperas y operetas con los fragmentos más conocidos de óperas populares, los Grosse Querschnitte o Höhepunkte in deutscher Sprache, selecciones de ópera, cantadas en alemán, que ocupaban las dos caras de un LP. Era un producto que se vendía muy bien en un mercado con muchos potenciales compradores, una clase media alemana consolidada y con una base musical y cultural muy alta. Insisto, estamos hablando de algo que era un negocio muy rentable. Caveat lector: entre las “óperas populares” para el público alemán se encontraban, entre otras, Zar und Zimmermann, de Albert Lortzing o Tiefland, de Eugen d’Albert*, incluidas en esta edición.

Hoy nos puede sorprender también que este producto que se vendía muy bien incluía óperas francesas e italianas cantadas en alemán. Lo dicho. El producto estaba enfocado básicamente al comprador alemán. Por otra parte, no hay que olvidar que en Alemania las óperas francesas, italianas o rusas se han cantado en la lengua de Goethe*, de la misma manera que en Italia se cantaba el repertorio germano en la lengua de Petrarca. En España, todas las óperas alemanas se cantaron indefectiblemente en italiano durante décadas. En Suecia se cantó en sueco tanto ópera alemana como italiana*. La misma sorpresa que se llevará el oyente latino que escuche al Duca di Mantova cantar “O wie so trügerich sind Weiberherzen” es la que se llevaba el melómano germano cuando escuchaba al tenor de turno cantar “M'apparì tutt'amor” en la Marhta de von Flotow o “Mercé, mercé, cigno gentil! en el Lohengrin wagneriano. 

La colección que viene a cuento es una compilación del amplio catálogo de selecciones de ópera que el sello amarillo grabó en los años sesenta, en concreto, de 1961 a 1966 para las óperas de esta colección. No está todo lo que se grabó*, lo que es una verdadera lástima. El grueso de esta edición está dedicado a la ópera italiana cantada en alemán, pero también incluye óperas alemanas: Tiefland de d’Albert y Zar und Zimmermann de Lortzing; francesas: Carmen de Bizet, Mignon de Thomas (basada en el Wilhelm Meister de Goethe) y la rusa Eugen Onegin de Chaicovski. Los quince discos incluyen dieciséis óperas, dado que uno de ellos contiene el habitual programa doble Cavalleria/Pagliacci, aquí Der Bajazzo

Los intérpretes son todos de primera línea, unos famosos aún hoy y otros actualmente menos conocidos, pero que en su día gozaron de merecida fama. Entre las damas de renombre están Inge Borkh, Brigitte Fassbaender, Hilde Güden, Ingeborg Hallstein, Claudia Hellmann, Gisela Litz, Evelyn Lear, Pilar Lorengar, Anny Schlemm, Maria Stader e Irmgard Seefried. Las hoy menos conocidas son la mezzo eslovena Cvetka Ahlin, la brookliniana Gloria Davy, solicitada Aida en su tiempo, su compatriota Gladys Kuchta, Isolde y Brünnhilde en Bayreuth en 1968 y 1969, la también bayreuthiana Liane Synek o la polaca Stefania Woytowitz. Los papeles secundarios también están perfectamente cubiertos, como es el caso de la veterana y afamada Ruth Siewert para el breve papel de Stimme der Mutter (la madre de Antonia) en Hoffmanns Erzählungen; a su lado, como Antonia, la famosa cantante de ópera y opereta Hedi Klug. Entre los tenores, se lleva la palma Sándor Kónya con la participación en siete registros, seguido de Fritz Wunderlich en tres. Les acompañan los líricos Ernst Haefliger y Friedrich Lenz y los dramáticos Hans Hopf, Ernst Kozub y Jess Thomas. En la clave de fa, la parte del león es para Dietrich Fischer-Dieskau, con seis intervenciones, seguido de Walter Berry y Thomas Stewart en tres; les acompañan nada menos que Kim Borg, Franz Crass, Ivan Sardi y Martti Talvela. Mención especial para Hans Hotter y Paul Schöffler en Amonasro y Ramfis de Aida, respectivamente.

Entre las orquestas dominan las agrupaciones berlinesas: la Orquesta de la Deutsche Oper, la Radio-Symphonie-Orchester Berlin, la Staatskapelle Berlin y los mismísimos Berliner Philharmoniker. También aparecen los Bamberger Symphoniker y las orquestas de la  Staatsoper de Múnich, de la Staatsoper de Viena y de la Radio de Baviera. Para Mignon se optó por la Orchestre des Concerts Lamoureux. Igual como pasaba con los cantantes, más o menos conocidos pero todos ellos miembros de compañías estables alemanas, como las óperas de Múnich, Hamburgo o Berlín, entre los directores también los hay de más o menos renombre, jóvenes y veteranos, pero todos ellos expertos en el foso. Dos franceses, Marcel Couraud  y Jean Fournet, para Carmen y Mignon, y tres italianos: Alberto Erede (La Bohème), Argeo Quadri (Aida) y Bruno Bartoletti (La traviata). El resto, competentes Kapellmeister en la mejor tradición germana: el húngaro János Kulka, activo en las óperas de Budapest, Múnich y Hamburgo; los veteranos Richard Kraus, director de los Bayreuther Festspiele de 1942; Hans Löwlein, titular de las óperas de Berlín y Dresde en la DDR, y Ferdinand Leitner, titular en Stuttgart después de pasar por Hamburgo y Múnich; y los más jóvenes Hans Gierster (Düsseldorf, Múnich), Reinhard Peters (Duisburg, Berlín), Otto Gerdes (director de orquesta a la vez que director de grabación para Deutsche Grammophon) y Horst Stein, paisano de Hans Knappertsbusch, con quien colaboró en los Bayreuther Festspiele de los cincuenta, para dirigir después él mismo en la “colina verde” desde 1969 a 1986.

El nivel artístico es altísimo. El formato “selección” no permite que el cantante desarrolle su visión del personaje y lo deja expuesto en los momentos cruciales, donde la comparación es inevitable. Aun así, salen todos airosos del empeño. Y con nota la mayoría de las veces. En muchos casos, dignos merecedores de la matrícula de honor. Ninguno de estos registros es “la” referencia. Nadie lo pretendió nunca. No fue ese el objetivo cuando se comercializaron hace cincuenta y cinco años ni lo es ahora que se reeditan. Como reza el subtítulo de la edición: grabaciones históricas de ópera cantada en alemán.

A pesar de que Deutsche Grammophon sigue publicando integrales con la misma portada neutra en todas las carpetas de los discos de la caja*, en este caso, sin embargo, la firma germana ha tenido el acierto de reproducir las portadas originales para cada una de las carpetas de los discos*. Para el potencial comprador actual, está claro que una carpeta con la portada original añade un valor superior al disco en comparación con el mismo registro en una copia de ordenador, un mp3 o una descarga de youtube. La carpeta de Carmen lleva una foto de los protagonistas de la ópera, Ernst Kozub y Gisela Litz en una producción de la Ópera estatal de Hamburgo y la reproducción de una pegatina amarilla con la inscripción Hi-Fi Stereo. Todas las demás carpetas llevan unos originales dibujos a colores acordes a cada ópera. Aunque en la contraportada de las carpetas dichos dibujos se anuncian como Archivo DG, en dos de ellas se anuncian como obra del taller de diseño berlinés Horst Breitkreutz, que probablemente diseñó todas las portadas.

Las grabaciones que se ofrecen en esta edición se realizaron en estudio en diversos lugares, según cada orquesta, emblemáticos todos: Jesus-Churistus-Kirche de Berlín, Musikverein, Grosser Saal de Viena, Herkulessaal de Múnich, Ufa-Tonstudio de Berlín, Kulturraum de Bamberg, etc. El sonido Deutsche Grammophon es excelente, calidad de sonido que está a la altura del nivel artístico de los intérpretes, como no podría ser de otra manera. Un tesoro repleto de joyas de otro tiempo y otro estilo. La presentación es muy atractiva y el precio, una verdadera ganga. Para los que seguimos comprando discos, irresistible. 

Notas

1. Prácticamente desconocida en España, a pesar de que está basada en el clásico drama del catalán Àngel Guimerà 'Terra baixa'

2. El uso se mantiene en la Komische Oper de Berlín o en la Volksoper de Viena

3. Birgit Nilsson cuenta en sus memorias lo difícil que le resultaba cantar en alemán papeles que ya había aprendido en sueco o los apuros que pasaba Jussi Björling para no irse del sueco al italiano a media aria

4. 'Ein Maskenball' (Borkh, Thomas, Fischer-Dieskau, Patané), 'Der Troubadour' (Davy, Ahlin, Kónya, Wolansky, Kulka), 'Der Waffenschmied' (Janowitz, Wagner, Greindl, Stewart, Vantin, Stepp), 'Der Wildschütz' (Seefried, Streich, Hellmann, Haefliger, Günter, Böhme, Stepp. 'Don Giovanni' (Streich, Fischer-Dieskau, Berry). Algunas óperas se grabaron completas y también se comercializaron en el formato “selección” en un solo LP, con el mismo diseño de portada, como 'Die Zauberflöte' (Böhm), 'Rigoletto' (Kubelik), etc.

5. Como la Sibelius Edition o Complete Berlioz Recordings

6. Las ediciones dedicadas a las integrales de Eugen Jochum, Rafael Kubelik, Christian Thielemann o la Boston S.O., por citar algunas

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