Reportajes

La espada y el cielo: el espíritu guerrero en la música de Mark Maarder

Marianna Prjevalskaya

viernes, 17 de julio de 2020
Mark Maarder © 2020 by Mark Maarder

La música clásica tiene el poder de absorber íntegramente al músico, haciendo su mundo interno tan profundo que a veces uno no siente la necesidad de buscar inspiración o actividad fuera de este. Sin embargo, la historia de la música nos ha demostrado que los grandes compositores, y así mismo los intérpretes, pueden desarrollar carreras paralelas, incluso muy ajenas al arte, y tener mucho éxito en ambas.

Si miramos con retrospectiva a la Rusia del siglo XIX, por ejemplo, inmediatamente pensaremos en Aleksander Borodín. Como compositor, es conocido por su ópera El príncipe Igor, el cuadro musical En las estepas de Asia Central, sus sinfonías o sus cuartetos. Pero no olvidemos que aparte de componer, su carrera como doctor y químico fue importantísima. Cuando cumplió los diecisiete años se inscribió en la facultad de medicina y a los veintitrés ya trabajaba como doctor en el hospital militar. Es ahí donde conoció a Modest Mussorgsky, quien en aquel momento ejercía de oficial de servicio en el Regimiento Preobrazhenski. Otro compositor perteneciente al grupo La mano poderosa era Nikolai Rimsky-Korsakov, quien compaginó exitosamente su carrera musical con su carrera militar, primero como oficial de la Armada Imperial Rusa y después como inspector de bandas de música navales. Continuando en la línea militar, cabe destacar al compositor americano Samuel Barber, quien estuvo de servicio en United States Army Air Corps durante la Segunda Guerra Mundial. Compuso su Segunda sinfonía por encargo del la United States Air Force, la estrenó la Boston Symphony Orchestra y fue dirigida por Sergei Koussevitsky.

Pero entre los compositores de nuestros días seguramente hay muy pocos, si es que los hay, que hayan compaginado su trayectoria artística con su carrera militar. Desde luego serán escasoss, pero existen.

Mark Maarder reside en Baltimore desde 1993, pero la historia de su vida desde luego es muy poco ordinaria. Nacido en la antigua Unión Soviética, comenzó su educación musical a la edad de seis años, estudiando teoría de la música, piano y violín durante los siguientes diez años. Llegó a Estados Unidos cuando era adolescente y continuó sus estudios de música, aunque estos se vieron interrumpidos repentinamente a finales de los 90. El inesperado giro que la vida le ofrecía era una larga y exitosa carrera militar que duraría alrededor de quince años.

Durante su tiempo en el ejército de los EE.UU., Mark sirvió en el Comando de Operaciones Especiales, Infantería Paracaidista, Inteligencia Militar, y el Cuerpo de Oficiales de Asuntos Exteriores. Sus condecoraciones incluyen la Estrella de Bronce, la Medalla de Elogio del Ejército de Tierra, la Pestaña “Ranger” de Operaciones Especiales de Asalto, y la Insignia de Combatiente Experto de Infantería entre muchos otros.

Después de dejar su carrera militar como comandante, Mark volvió a la música dedicándose a la composición con mayor devoción aún. Sus composiciones compartidas en YouTube han alcanzado millones de visitas, y artistas de Europa y Estados Unidos cada vez muestran más interés por su música. 

Mark está convencido de que ”el oyente es el único verdadero crítico de la música.” Continúa: “Ni tú mismo, ni tus amigos, ni críticos, ni profesores del conservatorio, ni compañeros músicos, solo el oyente puede decidir si tus composiciones vivirán para siempre o morirán después del primer estreno.” Hablando con Mark sobre su música, compartió conmigo que no sigue ninguna tendencia modernista y que siempre escribe lo que realmente quiere y tiene la sensación de que sus oyentes aprecian su honestidad.

Dada su formación como pianista, naturalmente se inclina más por composiciones pianísticas. Entre sus obras más destacadas y curiosas está la Sonata para dos pianos compuesta para las hermanas gemelas Ani y Nia Sulkhanishvili, quienes son las intérpretes en la grabación que comparto aquí con los lectores. Escrita en tres movimientos, la sonata ilustra perfectamente el estilo de Maarder, que refleja su tendencia a yuxtaponer ideas contrastantes, como si fuera un collage. Se notan influencias del jazz y heavy metal y también se aprecia un excentricismo rítmico y desarrollo motórico que se alterna con partes más líricas. Armónicamente, por lo general su lenguaje es más bien tonal, pero la tonalidad nunca se presenta en su estado puro. Toques disonantes añaden algo de ironía o sarcasmo en las partes más movidas y colores mágicos en las partes melódicas.

Ani y Nia nos cuentan: “Esta sonata es la primera obra compuesta por Mark para dos pianos. Sabemos que componer para piano en dúo es algo muy especial, pero a la vez difícil, y en muchos casos no funciona bien. Pero Mark lo hizo de una forma genial. La Sonata es una obra muy emocionante, con mucho colorido y muy virtuosística. Trabajar esta pieza fue un proceso pianístico muy interesante. Decidimos grabarla porque nos atrajo por sus momentos musicalmente muy contrastantes, su tristeza profunda y sonoridades meditativas placenteras. Podríamos también destacar dos rasgos característicos que nos gustan del estilo de Mark: cómo juega con el ritmo y su honesto lirismo. Creemos que el estilo de Mark es muy auténtico. Es por eso que decidimos grabar esta pieza y estamos muy felices de que se haya hecho tan popular.”

Otra obra para piano que ha atraído mucho al público y se ha convertido en la pieza más virtuosística escrita por Maarder es su Estudio nº 2 en do menor 'Montmorency', inspirada en la famosa cascada Montmorency que se encuentra en Quebec en Canadá. Pasajes técnicamente difíciles, octavas y acordes se entrelazan entre sí con diseños rítmicos complejos, reflejando así los abundantes torrentes de agua. Como en la Sonata para dos pianos, se evidencia una yuxtaposición de áreas con tonalidad claramente definida y secciones más disonantes. El ritmo sigue ocupando un papel primordial que a la vez añade direccionalidad y promueve el desarrollo de la música. La brillante interpretación de Rieko Tsuchida, pianista concertista que reside en Nueva York, sigue atrayendo al público de YouTube. Rieko ha querido compartir unas palabras sobre su experiencia interpretando este estudio:

“Lo que más me gustó durante el aprendizaje e interpretación de la obra de Mark, fue la total libertad que tenía para interpretarla. Mark me dejó usar mi imaginación para darle vida a su música en lugar de insistir en sus propias ideas. La energía en su Estudio "Montmorency" es tremenda, recuerdo sentirme tan emocionada como exhausta después de haberlo tocado.” 

Otras obras para piano incluyen varios Estudios, el Nocturno 'Chopin’s Heart', Elegía, Polechka, un ciclo de obras para niños Old Bechstein’s Memories y un Concierto para piano y orquesta. Pero Maarder también se interesa por agrupaciones que crean sonoridades diferentes o menos experimentadas. Comenta: “Compongo porque he conocido a nuevos músicos increíbles y quiero escribir específicamente para ellos. A veces es porque quiero explorar y probar una nueva combinación de instrumentos, algo que no he probado antes.” Su pieza ViBe para violín y contrabajo es una de las pocas compuestas para esta agrupación. Maarder explora las posibilidades de estos dos instrumentos en conjunto, jugando con el contraste de las tesituras. Con esta obra nos abre un nuevo horizonte de frecuencias que raramente tenemos la ocasión de escuchar. Otras obras que ha compuesto para agrupaciones camerísticas son la Sonata para violonchelo y piano y el Octeto 'Stars of Anacreon'. 

Al margen de composición, Mark escribe poesía, y al igual que su música, su estilo poético abarca desde lo clásico hasta lo moderno. A veces descaradamente simplista, a veces fuertemente alegórico, la mayoría de sus poemas contienen una estructura rítmica claramente identificable que complementa el significado de las palabras. Mark también ha traducido muchas obras en otros idiomas al inglés. Sus traducciones se esfuerzan por lograr el difícil equilibrio entre permanecer lo más fiel posible al texto original y, al mismo tiempo, transmitir el significado elocuentemente en un idioma diferente.

Aunque estructural y estilísticamente diferente, la música y la poesía de Mark Maarder siempre reflejan lo que es único de él: su educación diversa y multicultural y sus intensas experiencias en combate.

Y para terminar, solamente me queda invitarles a visitar su canal en YouTube y su página web 

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