Cuando una obra conoce una grabación perfecta es inevitable que todas las que le siguen se midan contra ella, y no solo con ella. No basta con tener todas las cartas en regla. Precisamente es lo que ocurre con la nueva propuesta de Naxos de la cantata (definida como “acción coro-dramática”) Las bodas de Tetis y Peleo, compuesta por Rossini en 1816. Fue su primer encargo en la corte napolitana para celebrar el matrimonio de la princesa María Carolina, nieta del monarca Fernando I de las Dos Sicilias, con el duque de Berry, hijo del futuro Carlos X, último Borbón que reinó en Francia.
Las cantatas eran composiciones de ocasión que no tenían mayor pretensión dramática que la de celebrar el acontecimiento para el que eran encargadas, generalmente cumpleaños, matrimonios y coronaciones. Por este motivo era habitual que los compositores…
Comentarios