Del patio del Euskalduna se han escatimado numerosas butacas. De la trama densa y cartesiana habitual del auditorio se ha pasado a una disposición quebrada que dibuja largas diagonales. La sensación es realmente muy grata, la mirada encuentra recorrido y aporta aire. En un atardecer veraniego, todas las localidades disponibles se han ocupado por un publico variopinto, diría que más representativo del ambiente desenfadado de Musika Música que del serio y reconocible abono de temporada.
Es importante señalar que este concierto marca el retorno al escenario del Euskalduna de la Sinfónica de Bilbao tras unos cuantos meses ausente. En este largo periodo, hasta hace unas pocas semanas, la dirección de la BOS ha evidenciado cierta dificultad para adoptar iniciativas; pero el retorno al Euskalduna es como una inmersión en el Jordán, y el público…
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