El papanatismo de algunos aficionados y programadores líricos que desprecian la zarzuela frente a la ópera sin argumentos consistentes está vigente, igualmente, para el teatro musical de la corte española. Escuchando esta nueva Vendado es amor, no es ciego (1744), me reafirmaba en su valor musical superior al de otras obras que han merecido la recuperación y grabación en los últimos años, de grandes compositores como Vivaldi (pienso en su Argippo) y de otros más desconocidos como João de Sousa Carvalho, el compositor luso más importante del XVIII portugués, cuya Testoride argonauta aún recuerdo con decepción.
No se trata de hacer patria chica ni de henchir el pecho de orgullo fatuo frente a Europa. Se trata simplemente de poner en valor lo que merece justo reconocimiento. Y no puedo sino dar la razón a quienes dicen que si la obra en vez…
Comentarios