Música es un ejercicio aritmético del alma, sin saber que está contando (Leibniz)Ante la idea de que el alma pueda hacer ejercicios y que esta no lo sepa, podríamos pensar en la existencia de una audición arquitectónica de la música, y que el alma ante la imposibilidad de valerse de la razón, se deje llevar ciegamente por los andamios impredecibles que solo la música es capaz de construir.El alma no necesita signos ni formulas y puede prescindir de la razón y el lenguaje. El alma no podría definir que es la música, solo podría, repasando el cromatismo de las emociones, sentir lo que la música hace. Si fuéramos a situar el alma de Albert Einstein dentro en lo que su alma sabía o no sabía, caería justo en el medio: su alma "intuía". Su intuición fue el elemento esencial de donde él partió desde verdades convencionales de la realidad…
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