Desde que escuché a Kozhukhin por primera vez en 2012 me quedé fascinada con su estilo de tocar el piano. A pesar de que entonces aún estaba muy marcado por su participación en concursos y tendía a hacer un repertorio brillante que acaso no era el que más le fascinaba, pero sí el necesario para alcanzar la fama que le permitiera desarrollar sus propios intereses, resultaba ya muy interesante por la personalidad que estaba desarrollando y que a menudo se echa en falta en pianistas mucho más brillantes e incluso superiores técnicamente. Es un pianista sólido, con un estilo personal y en evolución (algo que también resulta positivo, ya que hay muchos artistas en el mercado actual que pasan los años y siguen sonando siempre igual, por supuesto muy bien, pero igual).
Sin embargo el programa de esta noche no permitía apreciar muchas de estas…
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