En alemán es el Muerte, y es en esta masculinidad en la que se regocija una transcendental cultura poética. El Muerte es un hombre joven cuando seduce a la doncella en el poema de Claudius y la canción de Schubert. Hablar de la muerte en este contexto no tiene sentido porque las viejas con guadaña no seducen a nadie con una canción de versos tan bonitos. Y lo mismo ocurre con Jedermann, una obra escrita en verso a la manera de auto sacramental por Hugo von Hofmannsthal (1874-1929) que trata de un duelo machazo entre el Muerte y un hombre rico durante la fiesta de cumpleaños de éste ultimo.
Los operómanos conocen a Hofmannsthal por sus libretos para las mejores óperas de Richard Strauss, pero estos no son más que un apéndice marginal a los ensayos, novelas y poesía que según Stefan Zweig lo convierten en uno de los mas grandes escritores…
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