En la que fue mi última visita a Oporto, el pasado 7 de marzo, con motivo de la interpretación en Casa da Música de la magna Surrogate Cities (1994), de Heiner Goebbels, se respiraba ya en el ambiente (entiéndase de forma tanto metafórica como, muy posiblemente, literal) la presencia de un COVID-19 que, poco después de aquel extraordinario concierto, motivó la declaración del estado de alarma en España, así como de medidas análogas en Portugal, lo que deparó el cierre de la propia Casa da Música durante meses: un periodo -por lo que he podido seguir a través de sus redes sociales- aprovechado de forma ejemplar por el principal auditorio portuense, sin que faltaran semanalmente en sus canales numerosas actividades y conciertos de archivo que han demostrado el gran trabajo de documentación llevado a cabo por el equipo liderado desde la…
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