Termina la segunda temporada de Ros Marbá al frente de la Real Filharmonía de Galicia y lo hace con un saldo ciertamente positivo, aunque dejaremos este comentario para el final, con el objetivo de no olvidar la reseña del último concierto, que no estuvo en consonancia con la calidad del resto de la temporada.Interesantísimo programa, a priori, el preparado por el Maestro Encinar, a quien tantas estupendas noches hemos escuchado dirigir con su buen hacer el más complejo repertorio y ofrecérnoslo con claridad y sencillez. No fue el caso y una música de desbordante melodía se escurrió entre sus manos. Así pasó con el luminoso Divertimento nº 1 de Joly Braga-Santos (1924-1988), en el que Encinar no fue capaz de aprovechar el exuberante sonido de la Real Filharmonía de Galicia para montar un discurso atractivo. Frases excesivamente cortas,…
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