La temporada del Muziektheater terminó con un acontecimiento. Cada vez que sube al podio Chailly con su hasta ahora orquesta del Concertgebouw lo es, pero un estreno del problemático final de la última obra de Puccini no es cosa de todos los días. Aunque el propio director ya lo había estrenado en concierto en España (Las Palmas), ha sido Amsterdam la capital de la primera mundial escénica.Será siempre difícil dar con un final satisfactorio para esta obra y estarán (estaremos, en minoría supongo) los que prefieran que lo inacabado quede tal cual(en las artes en general, no sólo en la música).El de Luciano Berio en una primera audición tiene el mérito de permitir un cambio psicológico más matizado en la princesa y el de hacer algo menos triunfalista, más de acuerdo con nuestro tiempo; cierto que, Puccini aparte, hay Berio, hay Strauss y…
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