España es un país curioso: Ni en Alemania ni en Francia una región o estado confederado tiene teatros o cines abiertos cuando en otras están cerrados.
No seré yo quien me queje de que haya alguno abierto (al contrario, no sólo por convicción en general sino por interés particular aunque tenga que viajar con un salvoconducto que espero que no sea como el del barón Scarpia), pero si en dos autonomías de signo político contrario están abiertos, y en una tercera se han cerrado tardíamente, el caso de Catalunya (en realidad de Barcelona en esta oportunidad) es delirante: se abrió en septiembre/octubre, se cerró en octubre, se reabrió en noviembre con horario cambiado y una selección de un título en vez de la ópera completa en dos horarios distintos para ubicar a quienes habían comprado entradas (que luego no asistieron, véase mi reseña de…
Comentarios