En el mundo de la cultura, los escritores constituyen una casta privilegiada. A quien haya ganado un premio literario, por modesto que sea, se le concede patente de corso para poder escribir sobre cualquier cosa. La sección de opinión de los periódicos se nutre de artículos firmados por escritores, más o menos conocidos, analizando, sin complejos, temas tan dispares como la situación en el País Vasco, los males de la defensa del Barça, o el tiempo de cocción de un arroz con verduras. La descripción, más aún, el compromiso con el mundo que nos rodea, parece ser patrimonio de los señores de la palabra, los intelectuales, mientras que los músicos seguimos siendo considerados unos tipos raros, siempre hambrientos, que viven encerrados en su torre de cristal, aislados de la realidad.Los melómanos no corren mejor suerte. El nivel cultural…
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