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La celebración de los veinticinco años de la Constitución Española ha dado pie para la publicación de reflexiones de numerosos políticos retirados sobre las transformaciones de la sociedad española en este cuarto de siglo. Menos habitual es que esas reflexiones sirvan de severa autocrítica sobre la propia gestión, como ocurre en el caso del e Tomás Marco, ex-Director General del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música, para quien el balance de estos veintincinco años "hace que no podamos sentirnos optimistas ante la continuidad de lo que se ha conseguido en la normalización de estos años. Tenemos un hermoso castillo, pero es de naipes. Que no se levante el viento."
Que no se levante el viento es, precisamente, el título del artículo de Tomás Marco que publica el suplemento
Cultural del diario conservador
ABC del pasado 22 de junio en el que el ex-político escribe: "En realidad, la situación de la música en general y de la creación actual ha cambiado drásticamente en estos veinticinco años, de modo que un joven compositor que empieza se encuentra con un panorama que no tiene nada que ver con el que, por ejemplo, me encontré yo en mis inicios, y mucho más cercano al del entorno europeo. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que estemos en el país de jauja ni que todo se haya solucionado. Incluso hay aspectos en los que se ha retrocedido.Para empezar, la situación estructural es mucho mejor pero extremadamente frágil ya que carece de los sólidos fundamentos de otros países y puede venirse abajo fácilmente con cualquier avatar político o económico. Y también hay aspectos en los que nada se ha avanzado. Así, la consideración intelectual de la creación musical sigue estando tan en precario, y tan alejada de los intelectuales como a principios del XX, si no peor, ya que el aprecio social ha bajado por desconocimiento gracias a la progresiva desaparición que la creación musical ha tenido de los medios de comunicación, especialmente los más masivos. Quien no se lo crea, que analice los contenidos musicales de la televisión y las noticias presuntamente culturales de los telediarios.Naturalmente esos medios, especialmente los públicos, sin olvidar las apuestas mediáticas comerciales, no son sino un reflejo de la actitud de la clase política que unánimemente es iletrada en cuanto a música en general y hostil en cuanto a la creación musical. Incluso cuando algún presidente, del Gobierno o de las Autonomías, ha sido aisladamente aficionado a la música no quiere decir que le haya interesado la creación actual. Y cuando algo se hace por la difusión exterior del cine, la literatura o las artes plásticas actuales, la música sigue batallando sola y privadamente al amparo de la bonhomía de otros países y nuestras orquestas, directores y solistas siguen saliendo, salvo alguna excepción aislada, con Falla o Rodrigo o nacionalizando a Ravel. La actitud general del Estado y de sus próceres respecto a la creación musical sigue siendo la de un hostil distanciamiento precisamente en el momento en que posiblemente es el arte que globalmente está mejor integrado en los lenguajes y apreciación internacionales. La incidencia social que todo ello tiene hace que no podamos sentirnos optimistas ante la continuidad de lo que se ha conseguido en la normalización de estos años. Tenemos un hermoso castillo, pero es de naipes. Que no se levante el viento."
Tomás MarcoTomás Marco nació en Madrid en 1942 y en 1964 se licenció en Derecho, carrera que nunca ha ejercido. En 1966 comenzó a trabajar en Radio Nacional de España (RNE), realizando poco después las oposiciones a locutor de la emisora, puesto en el que entre 1981 y 1999 fue declarado excedente por cargo político, al que se reintegró tras ser cesado de la Dirección General del INAEM y del cual se jubiló en 2001. En 1970 fue designado Jefe de Programas Sinfónicos, de Cámara y Líricos de Radio Nacional de España por el gobierno del general Franco, el cual le nombró en 1972 miembro del Cponsejo Permanente de la Música. En 1977 fue elegido Consejero de la Sociedad General de Autores de españa (SGAE).Ya aprobada la Constitución Española, en 1978 fue nombrado secretario de la Sección de Música de la Fundación Juan March de Madrid, cargo al que renunció en 1981 al ser designado, por el gobierno de Unión de Centro Democrático, Director-gerente del Organismo Autónomo Orquesta y Coro Nacionales de España, cargo que deja en 1985 al ser designado, por el gobierno socialista, Director del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea, puesto que sigue desempeñando en 1990 al ser nombrado Director Técnico de la Orquesta y Coro Nacionales de España por el gobierno socialista. A finales de 1995 fue cesado de ambos cargos por el gobierno socialista, siendo designado poco después Director de Festivales de la Comunidad de Madrid por el gobierno regional del Partido Popular. Cuando este partido gana las elecciones generales de 1996, nombró a Tomás Marco Director General del INAM, puesto del que fue cesado en julio de 1999.En los últimos veinticinco años, Tomás Marco ha simultáneado sus puestos politicos con los cargos de Consejero de la Sociedad General de Autores de España (desde 1977), miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes de Madrid (1983-1991) y miembro del Patronato de la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero (desde 1985). Así mismo, simultáneó el desempeño político con la crítica musical en
Arriba y
Diario 16. Ha participado en las campañas electorales solicitando nominalmente el voto para el PSOE y el PP en las elecciones en las que vencieron estos partidos.Entre otros honores políticos, Tomás Marco ha recibido la Medalla de Plata del Mérito a las Bellas Artes y el nombramiento de Miembro del Consejo Permanente de Música, del Gobierno del General Franco. y el Premio Pablo Iglesias de Música, del Partido Socialista.
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