Normalmente en la inmensa -y desangelada- sala del Kulturpalast (no olvidemos que servía, también y sobre todo para los mítines auto-celebrativos del precedente régimen socialista) que dentro de poco será totalmente reformada (como todo en Dresde, donde se intentan cancelar las huellas del pasado próximo como se trabaja para reconstruir los destrozos, todavía evidentes, de los bombardeos aliados) se escucha la Orquesta Filarmónica local, toda una institución ciudadana.Este año, el debut del Festival de la Música -que ha llegado a su vigésima quinta edición (¡algún mérito tuvieron también los socialistas!) y al que le han dado un titulo muy evocador, pero también gafe: Sehensucht Abschied (Nostalgia Adios)- ha sido de la Orquesta de Cleveland dirigida por su actual mentor, Christoph von Donányi. No se puede uno quejar ¡Faltaría más! Pero…
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