No es la primera vez que escucho a Schuen en el marco de la Schubertiada de estos lares, pero sí la primera vez que escribo. El pasado verano decidí tomarme unas breves vacaciones tras correr como un gamo por Italia (como dicen las tres ‘señoras’ de Manon de Massenet ‘à votr’âge’) y pude ir por primera vez (uno no es ubicuo, pese a que se lo pide cada año al buen Dios, que como Roma no paga traidores) a Vilabertran (en realidad mi lejana primera vez fue un concierto inolvidable de Victoria de los Ángeles, con su segundo hijo a mi lado, pero esa es otra historia) para dos conciertos de la Schubertiada sin tener que hacer crítica, loado sea el Señor, porque me pagué mis entradas. Allí, entre otros, escuché a Schuen, de quien había oído hablar, y me llevé una gratísima sorpresa ya que últimamente soy escéptico sobre los nuevos grandes…
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