Novedades bibliográficas

Dmitri Shostakovich, la conciencia musical de la Revolución Rusa (III)

Juan Carlos Tellechea
lunes, 19 de abril de 2021
Schostakowitsch: Sein Leben, sein Werk, seine Zeit © 2020 by Schott Verlag Schostakowitsch: Sein Leben, sein Werk, seine Zeit © 2020 by Schott Verlag
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Retrotrayéndonos un poco a la época anterior al estallido de la Segunda Guerra Mundial, evoquemos que Dmitri Shostakovich escribió su Quinteto para piano y cuerdas op 57 en 1939, poco después de su primer cuarteto. El estreno fue el 23 de noviembre de 1940 en la pequeña sala del Conservatorio de Moscú. Tuvo un éxito inmediato. Fue uno de los grandes triunfos de Shostakovich, escribe el pianista Krzysztof Meyer, biógrafo del compositor en su libro Schostakowitsch. Sein Leben, sein Werk, seine Zeit. Überarbeitete Neuausgabe (Shostakovich. Su vida, su obra, su tiempo. Nueva edición revisada) publicada por la prestigiosa casa Schott Music, de Mainz.*

El triunfo, sin embargo, no fue compartido por Prokofiev, quien se mostró algo crítico, aunque reconoció muchas virtudes en la obra de su colega. Su estructura de cinco movimientos se articula en un arco, con los dos primeros y los dos últimos movimientos interpretados en secuencia, alrededor del tercero, que es un scherzo. La referencia a Johann Sebastian Bach da al Preludio lento un tono neoclásico, criticado por Prokofiev.

El Adagio Fuga que sigue inmediatamente ofrece un tema despojado, expuesto por primera vez a las cuerdas. La entrada del piano establece un discurso que poco a poco se va tensando con la oposición de las dos cuerdas altas y la pareja viola-violonchelo. Ésta se disuelve en pequeñas células acariciadoras y el pianissimo en la fuga propiamente dicha.

Toque de humor

Pieza enlazada

El Allegretto Scherzo contrasta con un tono casi cáustico, especialmente en el piano. Las frases se suceden de forma alegre, especialmente desde el piano percusivo, volviéndose sarcásticas. En el Intermezzo Lento, el primer violín, en el registro alto, inicia una línea sinuosa sobre los pizzicatos del violonchelo, al que se une la viola, antes de que el discurso se amplíe con la entrada del piano.

La oposición de los registros, aquí también, crea una gran dulzura, hasta un extático ppp final. El Allegretto Finale, interpretado en secuencia, recupera la ligereza. El piano está casi martillado en el registro superior y la música avanza a toda velocidad, interrumpida únicamente por una sección expresiva ppp, una resolución de la tensión acumulada en los movimientos anteriores.

La coda conduce la obra al silencio, no sin un toque de humor. Además del piano que generalmente está timbrado a las mil maravillas, los demás instrumentos, violonchelo, violín y viola, ofrecen una interpretación tan sobria como intensa y escrupulosamente respetuosa con las numerosas indicaciones con las que Shostakovich llena esta sorprendente partitura. Esto a título de preámbulo, antes de continuar con su biografía, su obra y su época.

La lucha de Shostakovich contra el antisemitismo

El antisemitismo ocupa un lugar destacado en todas las fases de la contrarrevolución política estalinista. Como en la época zarista, el antisemitismo era una herramienta útil para distraer a las masas de sus problemas más acuciantes. Aunque, paradójicamente, Stalin apoyó el nacimiento de Israel con el objetivo de debilitar el control imperialista británico en Oriente Medio, siguió utilizando el antisemitismo como tapadera para una nueva purga después de la guerra.

La llamada campaña contra los "cosmopolitas desarraigados" (es decir, los judíos) culminó con el famoso "complot de los médicos". Los médicos personales de Stalin, judíos, fueron acusados de envenenar al "Vozhd" (el jefe), detenidos y torturados con el objetivo de extraer confesiones. Estas confesiones se utilizaron para implicar a otras personas en la "trama" y así sucesivamente.

La Revolución de Octubre emancipó a todas las nacionalidades oprimidas por el zarismo (al que Lenin llamaba "la cárcel de las naciones"), incluidos los judíos, a los que se concedió plena igualdad política y social.

Stalin y el chovinismo ruso

Se eliminaron todas las antiguas y humillantes restricciones. Pero bajo Stalin el chovinismo ruso comenzó a resurgir, y con él toda la vieja suciedad del antisemitismo. Aunque esto no podía expresarse explícitamente (el legado del internacionalismo proletario de la Revolución de Octubre era todavía demasiado reciente en la conciencia de la gente), seguía presente como una corriente subterránea, que reaparecía de vez en cuando como medio por el que la burocracia desviaba la atención de las masas de sus problemas reales.

Wagner y el embajador nazi

Testimony. The memoirs of Shostakovich. © 1979 by Hamish Hamilton.Testimony. The memoirs of Shostakovich. © 1979 by Hamish Hamilton.

En las presuntas memorias de Shostakovich escritas por Solomon Volkov,* se señala que en esta época se estrenaban en el Bolshoi las óperas de Wagner, empezando por La valquiria. El director no era otro que Serguei Eisenstein, que había invitado a un colega judío a participar en la producción. Éste le contestaba: "¿No entiendes lo que significa esto? No puedo participar en esta producción, porque soy judío". Eisenstein no lo creyó. Pero era cierto. La ópera se representó en presencia del embajador nazi y sin judíos.

Solomon Volkov

Las denominadas memorias de Shostakovich recopiladas por Volkov son extraordinariamente importantes, ya que es la primera vez que se presenta en términos tan amplios el involucramiento del compositor en la maquinaria del sistema totalitario y su dependencia de los círculos musicales moralmente degenerados encabezados por Tikhon Khrennikov, afirma Krzysztof Meyer.

Si asumimos que este libro es un apócrifo, difícilmente podemos sobrestimar su valor para la biografía de Shostakovich. Sin embargo, incluso esta obra no está exenta de defectos. Por ejemplo, falta el contexto sociopolítico de esos acontecimientos. Además, algunos episodios de la vida de Shostakovich se presentan de forma tendenciosa, lo que probablemente se deba al estilo narrativo memorialista, señala.

En mi trabajo, he tratado de evitar las mencionadas deficiencias de Sofia Chentova y Solomon Volkov, y he intentado mostrar la vida y la historia creativa de Shostakovich en el contexto de los acontecimientos históricos, políticos, sociales y también musicales. Esto puede explicar las numerosas digresiones y la consideración en profundidad de otras cuestiones, por ejemplo sobre la vanguardia artística rusa de las dos primeras décadas del siglo XX, que sin duda inspiró al joven Shostakovich, agrega Meyer.

Ciclo de canciones populares judías

Laurel E. Fay, «Shostakovich: A Life». © 2000 by Oxford University Press.Laurel E. Fay, «Shostakovich: A Life». © 2000 by Oxford University Press.

Pero volviendo al tema de la lucha de Shostakovich contra el antisemitismo, digamos que fue en esta época cuando Shostakovich escribió su magistral y conmovedor ciclo de canciones De la poesía popular judía. Laurel Fay*, sostiene que no fue más que un intento del compositor de congraciarse con las autoridades escribiendo al estilo de la música popular, perspectiva asumida por la corriente mayoritaria de los estudiosos de Shostakovich. 

Pero lo cierto es que Shostakovich podría haber elegido cualquier otro tipo de música popular -rusa, georgiana, armenia, uzbeka o caldea- y, en cambio, eligió música y poemas específicamente judíos para destacar el sufrimiento del pueblo judío bajo la Rusia zarista, afirman sectores de la izquierda revolucionaria antiestalinista que defienden la obra del creador ruso y acusan a Laurel Fay de hacer un análisis escorado políticamente a la derecha. 

La descalificación muestra hasta qué punto el análisis de su vida y de sus creaciones estuvo siempre, y sigue estando aún hoy, rodeada de confrontaciones ideológicas insuperables. 

Stalin y los judíos

Laurel E. Fay, ed., «Shostakovich and his world». © 2004 by Pricenton University Press.Laurel E. Fay, ed., «Shostakovich and his world». © 2004 by Pricenton University Press.

Según Fay, como la obra se terminó en octubre de 1948, y la campaña de Stalin contra las instituciones judías no cobró "impulso" (sus palabras) hasta diciembre, no puede considerarse una protesta contra el antisemitismo. Pero el antisemitismo no fue una idea que se le ocurrió al Kremlin de la noche a la mañana. Ya a finales de los años 20, en su lucha contra Trotsky y la oposición de izquierda, Stalin hizo uso del antisemitismo, lanzando la historia de que "los judíos están fomentando problemas en el Comité Central".

El interés del compositor

Pieza enlazada

Shostakovich estaba muy interesado en la música judía que vuelve a intervalos regulares en sus obras. Pero el momento de este trabajo era importante. ¿Era tan estúpido como para no darse cuenta de que estaba entrando en un campo minado? En absoluto, lo sabía muy bien, porque tenía una relación estrecha con algunos de los afectados por la campaña antisemita. El tema del antisemitismo era algo que sentía muy profundamente y afloraba continuamente en sus obras, la más famosa de las cuales fue la Decimotercera Sinfonía (Babi Yar), que lleva el nombre de una zanja cercana a Kiev donde casi 34.000 judíos fueron masacrados por los nazis y la policía ucraniana durante la Segunda Guerra Mundial en 1941, lo que supuso un ataque específico al antisemitismo ruso.

Contra la tiranía y la opresión

Shostakovich detestaba la tiranía en general y la opresión de los pueblos indefensos en particular. A principios de la década de 1960, cuando surgieron indicios de una nueva explosión antisemita en la URSS, el poeta radical Yevgeny Evtušenko (él mismo ucraniano) escribió un poema de protesta, titulado Babi Yar, que relata conmovedoramente las atrocidades cometidas contra los judíos en Rusia y Ucrania a lo largo de la historia. El poeta afirma que esto le hace avergonzarse de ser ruso. Finalmente dice: "Soy ruso. No corre una sola gota de sangre judía por mis venas, pero ante todo esto, soy judío". Shostakovich tomó estas líneas como base para la Decimotercera Sinfonía, que es una protesta muy abierta contra el estalinismo y el antisemitismo.

La muerte de Stalin

Solomon Volkov, «Shostakovich and Stalin: The Extraordinary Relationship Between the Great Composer and the Brutal Dictator». © 2004 by Alfred a Knopf Inc.Solomon Volkov, «Shostakovich and Stalin: The Extraordinary Relationship Between the Great Composer and the Brutal Dictator». © 2004 by Alfred a Knopf Inc.

El “Padre del Pueblo“ (ría amigo lector) mostraba ahora todos los signos de una paranoia patológica. Desconfiaba morbosamente de todo el mundo, incluso de su entorno. Nikita Jrushchov, uno de los miembros de este círculo, recordaría más tarde que bastaba con que Stalin dijera a alguien "tu mirada parece sospechosa hoy" para que esa persona fuera sospechosa. Acusó a su viejo amigo Lazar Kaganovich de ser un espía británico y envió a la esposa judía de su leal lacayo Viacheslav Molotov a un campo de trabajo.

En 1953 estaba claro que Stalin, con la ayuda de sus nuevos secuaces, estaba preparando otra purga que liquidaría a todo el estrato dirigente del partido y del Estado. Esto habría sumido a la URSS en una profunda crisis en un momento en el que el país luchaba por salir de los terribles estragos de una guerra que había costado 27 millones de vidas y estaba inmerso en una amarga lucha con el imperialismo estadounidense. La camarilla gobernante tomó entonces las medidas necesarias para salvar su vida y eliminar la fuente de peligro, que fue envenenada o eliminada de alguna otra manera por sus camaradas.

Año Clave

1953 fue un año en el que también se interpretaron muchas obras tempranas que Shostakovich había mantenido en secreto durante años. Este era el momento que había estado esperando. Celebró la muerte del tirano como solo él podía hacerlo. La Décima Sinfonía presenta un gran número de citas y códigos musicales, incluida una referencia a Elmira (Nazirova), una estudiante de la que parece haberse enamorado. Pero el más importante de estos motivos es el basado en las notas Dsch [Re, Sol, Do, Si], el monograma de su nombre. No es la única obra en la que Shostakovich "firma su autógrafo" en la música (el Octavo Cuarteto de Cuerda es otro ejemplo notable), pero es sin duda la más significativa.

Esta es seguramente la mejor sinfonía de Shostakovich, junto con la Quinta. Se dice que el segundo movimiento, tormentoso y salvaje, es un retrato musical de Stalin. Al final, la orquesta repite el tema del Dsch de forma insistente y triunfal. A mitad del último movimiento, retoma el tema Stalin del segundo movimiento y lo supera con el tema Dsch. Como si Shostakovich gritara: "El monstruo de Stalin ha muerto y yo sigo aquí, escribiendo mi música, todavía para revelar la verdad". Este es uno de los momentos más evocadores y conmovedores de toda la obra de Shostakovich.

Jruschov busca una salida

A partir del XX Congreso del PCCh en 1956, Nikita Jruschov buscó una salida al callejón sin salida provocado por el control burocrático sobre la economía nacionalizada y planificada de la URSS mediante reformas desde arriba. Hace tiempo, Alexis de Tocqueville sostenía que el momento más peligroso para un régimen despótico es precisamente cuando intenta reformarse. Unos meses después del discurso secreto de Jruschov denunciando los crímenes de Stalin en el XX Congreso, los trabajadores húngaros se levantaron, con las armas en la mano, contra el dominio soviético y estalinista. La revolución húngara fue reprimida sangrientamente, a pesar de dos huelgas generales y dos levantamientos de los trabajadores húngaros, antes y después de la intervención militar rusa.

La undécima sinfonía

La Undécima Sinfonía es una obra épica. Dura más de una hora y requiere una gran orquesta. Shostakovich la escribió en 1957, unos meses después de la represión de la Revolución húngara. De nuevo, el momento es extremadamente importante. Era el cuadragésimo aniversario de la Revolución de 1917, por lo que la elección obvia del tema para una sinfonía habría sido Octubre, no 1905. Dedicada oficialmente a la memoria de la represión de la Revolución Rusa de 1905, fue interpretada en privado como una protesta contra la represión soviética del reciente levantamiento húngaro. Cuando se le preguntó si era así, Shostakovich lo negó; pero eso no supuso ninguna diferencia. Su público no preguntó.

Transcurso

Formalmente, la sinfonía se basa en los acontecimientos del Domingo Sangriento, al comienzo de la primera Revolución Rusa, el 9 de enero de 1905, cuando los cosacos y la policía zarista dispararon contra una manifestación de trabajadores desarmados, matando a un gran número de personas. Toda la obra se basa en canciones revolucionarias rusas, algunas del siglo XX, conocidas por el público soviético pero no por el occidental. El tema sublime del movimiento lento estaba inspirado en Eterna memoria o (Eterno recuerdo), la vieja canción rusa que siempre se entona ante la tumba de los revolucionarios.

Temas

El primer movimiento, titulado La plaza del Palacio de Invierno, describe con una fuerza excepcional el tenso ambiente de la víspera del Domingo Sangriento. Es de noche y la plaza está cubierta de nieve golpeada por vientos helados. Pero esto simboliza una sociedad tiránica donde, en la superficie, todo está congelado como el permafrost. Sin embargo, debajo de la superficie, hay un descontento que hierve. El tema central es una vieja canción de prisioneros revolucionarios del siglo XIX llamada ¡Escucha! (¡Slushai!): "Como un acto de traición, como la conciencia de un tirano, la noche es negra". El tema de ¡Escucha! se repite a lo largo de la obra. El siguiente tema, El prisionero, es introducido por un par de bajos: "Los muros de la prisión son fuertes, las puertas están cerradas con dos candados de hierro..."

Tensión

Esto también es alegórico. En la Rusia zarista -y en la Rusia de Stalin- toda la sociedad se compara con una gigantesca prisión. La noche oscura es la larga noche del gobierno arbitrario y despótico. La atmósfera de amenaza crece con repetidos redobles de tambor y trompetas que recuerdan a las sinfonías de Mahler. Se crea una atmósfera de tensión insoportable.

El segundo movimiento se subtitula El nueve de enero. Comienza con lo que puede compararse a un gemido emitido desde lo más profundo del pueblo. Es un tema que transmite el sufrimiento insoportable de las masas, que se repite insistentemente. El primer tema expresa la súplica del pueblo al zar. Es la expresión musical de la petición presentada por los manifestantes al Zar (Goy ty, tsar nash, batyushka) y que comienza diciendo: "¡Oh Zar, nuestro Padrecito, mira a tu alrededor! ¿No ves que la vida para nosotros se ha vuelto insoportable por culpa de los funcionarios del zar?".

Indignación

El tema que comienza casi como un susurro se hace cada vez más fuerte, violento y amenazante, como una gigantesca ola de indignación popular, que finalmente rompe contra un muro de violencia estatal. La segunda canción se titula ¡Descubre al jefe! (¡Obnazhite golovy!). La música llega a un poderoso clímax. Se trata del "asalto al cielo" por parte de las masas, por utilizar la descripción de Karl Marx de la Comuna de París. Luego, la música se apaga en una inquietante calma antes de una violenta tormenta. Volvemos momentáneamente al tema del primer movimiento describiendo la Plaza del Palacio, donde la policía y los cosacos esperan con las armas desenfundadas y las bayonetas apuntando amenazantemente.

La masacre

La escena de la masacre debe ser uno de los episodios más violentos de toda la música. Después de la parte con los tambores que reproducen el sonido de los rifles, la orquesta estalla en un estruendo devastador. Luego, de repente, silencio total. De nuevo volvemos al tema amenazante del primer movimiento. La plaza del Palacio vuelve a estar helada y silenciosa, y cae la noche. Pero la nieve está ahora roja de sangre.

El pueblo jura vengar a los caídos

El tercer movimiento, Memoria eterna, sublime y conmovedor, es un réquiem por los caídos. Se basa en la mencionada vieja canción revolucionaria (Vy zhertvoyu pali). Las palabras son "caíste víctima en la batalla fatal con amor desinteresado por el pueblo". El movimiento alcanza su punto álgido cuando se recuerda la sangrienta masacre del 9 de enero. Como si el pueblo jurara vengar a sus compañeros caídos. Luego el movimiento vuelve a la triste solemnidad de la marcha fúnebre.

¡A las armas!

El último movimiento se subtitula: Campana de alarma. Y es precisamente eso: una llamada a las armas. Se abre con la canción revolucionaria Besnuytes, Tyrany! [¡Furia tiranos!]

Besnuytes, Tyrany!
¡Furia, tiranos! ¡Burlarse de nosotros!
Aunque nuestros cuerpos sean pisoteados,
Somos más fuertes en espíritu.
¡Vergüenza, vergüenza, vergüenza, tiranos!

Bandera roja

A continuación, mezcla otras canciones revolucionarias, incluida la famosa canción polaca Warshavianka [Bandera Roja]. Tal vez pensaba en su abuelo polaco, exiliado en Siberia por participar en el levantamiento de 1863. Parece muy probable que hiciera esta conexión, especialmente a la luz de la reciente insurrección húngara.

Sin embargo, el proletariado ruso había hecho suya la Warshavianka como su propia canción revolucionaria, y en 1905 era tan popular como La Marsellesa obrera. De Rusia se extendió a otros países, especialmente a España, donde se convirtió en el himno de los anarquistas bajo el título de A las barricadas:

A las barricadas
Los vórtices hostiles se arremolinan a nuestro alrededor.
Hemos entrado en la batalla fatal con nuestros enemigos.
Nuestros destinos son aún desconocidos.

A continuación, se repite el tema de ¡Furia, tiranos!, pero más lentamente y con mayor fuerza y determinación, como una marcha irresistible. Aquí tenemos el despertar de la Revolución. Culmina en una explosión de rabia, en la que en un momento dado las campañas tubulares hacen sonar la alarma de la revuelta.

¡Indignaos tiranos!

Justo antes de este momento, una serie de cinco notas se reproducen repetidamente. Estas son las últimas estrofas de la canción que abre el movimiento ¡Indignaos, tiranos! En ruso las palabras son ¡SmertÂ'vam tirany! [¡Muerte a los tiranos!. El mensaje de Shostakovich no podía ser más claro para el público soviético, completamente familiarizado con la canción, y su letra.

Budapest 1956

Algunos críticos occidentales de Shostakovich, empeñados en presentar al compositor como un instrumento obediente del régimen, han cuestionado la idea de que la Undécima Sinfonía estuviera relacionada de algún modo con el levantamiento húngaro de octubre de 1956. La única declaración que Volkov atribuye a Shostakovich sobre la sinfonía, en su libro Testimonio, es la observación de que la obra tiene que ver con acontecimientos que se repiten en la historia rusa y que 

trata de temas contemporáneos, aunque se llame '1905'. Se trata de la gente, que ha dejado de creer porque la copa del mal se ha desbordado.

¿Y si te cuelgan?

Sin embargo, su hijo Maxim no lo dudó, alarmado por lo que su padre había creado, le susurró al oído: "Papá, ¿y si te cuelgan por esto?". Irina Shostakovich, entrevistada por Margarite Mazo para el DSCH Journal 12, confirmó esta interpretación: 

La Undécima Sinfonía fue escrita en 1957, cuando se produjeron estos acontecimientos [las secuelas del levantamiento húngaro de 1956]. Lo que ocurría era visto con preocupación por todos. No hay ninguna referencia a los acontecimientos de 1956 en la sinfonía, pero Shostakovich los tenía en mente.

Las siguientes sinfonías

La Duodécima Sinfonía, escrita en el periodo 1959 - 1961 y subtitulada Octubre, se entiende como una continuación de la Undécima. No es del todo convincente. Es admirable en su concepción y no carece de melodías agradables (Shostakovich era incapaz de escribir malas sinfonías). Sin embargo, parecía faltarle el ardiente resplandor presente en cada compás de la Undécima. Evidentemente no surge, como la Undécima, de un profundo impulso interior. Pero también es una obra con mensaje.

Los movimientos de esta sinfonía, como sus predecesoras, contienen un "programa". Esto se hace explícito en el título de cada movimiento:

1. La revolucionaria ciudad de Petrogrado (Moderato – Allegro), utiliza citas de canciones revolucionarias para reflejar el ambiente previo a la revuelta en la ciudad.
2. Razliv (Adagio). El expresivo movimiento lento contiene citas de la Sinfonía númeero 11 y de la Marcha fúnebre por las víctimas de la Revolución; ambas obras del propio Shotakovich. Representa el cuartel general de Lenin (Razliv) a las afueras de Petrogrado.
3. Aurora (Allegro). El tercer movimiento desempeña el papel del scherzo, y representa al buque Aurora, que con su bombardeo del Palacio de Invierno dio inicio a la Revolución.
4. El amanecer de la Humanidad (Allegro - L'istesso tempo). El final refleja la vida en la Unión Soviética tras el triunfo de la Revolución. La cita de la Marcha fúnebre se transforma en un tema alegre y jubiloso que da lugar a un final apoteósico.

El final de la Undécima sugiere una obra inacabada. La llamada a la acción del final de la obra está claramente destinada a preparar el camino de la Duodécima Sinfonía, al igual que la fallida revolución de 1905 preparó el camino de la Revolución Bolchevique de 1917.

Sueños irrealizados

Entonces, ¿por qué la Duodécima decepciona en comparación con la Undécima? La respuesta es que Shostakovich no vio la realización de su sueño de un mundo nuevo y mejor -una sociedad genuinamente socialista- durante su vida. Por el contrario, a pesar de la caída en desgracia de Stalin en el XX Congreso, la burocracia se había mantenido firmemente en el poder. Los principios leninistas de la democracia y la igualdad soviéticas estaban todavía muy lejos. ¿Cómo podía el compositor escribir sinceramente sobre la victoria final del socialismo cuando no se creía ni una palabra del tema?

Shostakovich tenía razón. El intento de "descongelación" de Jruschov se interrumpió bruscamente en 1964, cuando fue derrocado por Leonid Brezhnev. Poco a poco, los nuevos dirigentes rusos revirtieron las concesiones y aumentaron el control represivo.

La masacre de Baby Yar

Shostakovich volvió a tratar el tema del antisemitismo en la Decimotercera Sinfonía (subtitulada Babi Yar). Se basa en poemas de Yevgueni Yevtushenko, el primero de los cuales conmemora una masacre de judíos perpetrada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Babi Yar es el nombre del lugar donde tuvo lugar esta masacre. Aunque el exterminio sistemático de los judíos en los territorios ocupados formaba parte de la política de Hitler, no cabe duda de que algunos ucranianos (una minoría) colaboraron con los nazis y compartieron sus opiniones antisemitas.

Los versos

Los estalinistas siempre fueron reacios a aceptar este hecho. De hecho, tras el estreno de la Sinfonía, Evtušenko se vio obligado a añadir una estrofa a su poema en la que afirmaba que rusos y ucranianos murieron junto a los judíos en Babi Yar. Las tonalidades aquí son sombrías; el tono, amargo y violento. Esta música no es fácil de escuchar, pero es extremadamente poderosa. Comienza con un toque de campana. No es una campana de alarma, la llamada a la acción, con la que termina la Undécima Sinfonía. Este es el sonido sombrío de un toque de muerte. A continuación, el coro y los bajos entran con el poema de Yevtushenko, cuyos versos dicen:

No hay ningún monumento
A Babi Yar
El escarpado barranco
Es como una lápida
Tengo miedo.
Hoy me siento tan viejo como
El pueblo judío
Ahora me siento como un judío
Aquí estoy vagando por el antiguo Egipto
Aquí estoy, en la cruz y muriendo
Y todavía llevo las marcas de los clavos
Ahora soy Dreyfus
La escoria burguesa me denuncia
Y me juzga
Estoy entre rejas
Me rodean, me persiguen
Me calumnian, me abofetean
Y las mujeres elegantes
Gritando y golpeándome
con sus pequeños paraguas.
Soy un chico en Bielostok.
La sangre está por todas partes en el suelo
Los cabecillas de la cueva
Cada vez son más brutales.
Apestan a vodka y cebolla.
Me tiran al suelo de una patada
No puedo hacer nada
Y en vano suplico a los perseguidores
Se ríen "Muerte a los judíos“
Viva Rusia
Un comerciante de cereales
golpea a mi madre.
Oh, mi pueblo ruso
Sé en mi corazón
Usted es un internacionalista
Pero ha habido hombres que con su
manos sucias
Han abusado de su buen nombre.
Sé que mi país es bueno
Qué infame es escuchar a los antisemitas...
sin la más mínima vergüenza
Se llaman a sí mismos
La "Unión del Pueblo Ruso".
Soy Ana Frank
Tan delicada como un capullo en abril
Estoy enamorado y
No necesito palabras
Pero solo que nos miremos a los ojos
Tenemos tan poco que escuchar
Y para ver
Nos han quitado las hojas y el cielo
Pero todavía podemos hacer mucho
Podemos abrazarnos tiernamente
En el cuarto oscuro.
Alguien viene
No tengas miedo
Estos son los sonidos de la primavera
Llega la primavera
Ven a
Dame tus labios, rápido
Están derribando la puerta
No, es el hielo el que se rompe
En Babi Yar la hierba salvaje cruje
Los árboles parecen amenazantes
Como para juzgar
Aquí todo grita silenciosamente
Y descubriendo mi cabeza
Siento que mi pelo encanecido
son lentamente
Y me convierto en un largo grito silencioso aquí
Por encima de miles y miles de enterrados
Soy todo un anciano
Matado aquí
Yo soy todos los niños
Matado aquí
Nada de mí se olvidará jamás
Que truene la "Internacional
Cuando el último antisemita de la tierra
Será enterrado por fin.
No hay sangre judía
En mi sangre
Pero siento el asqueroso odio
De todos los antisemitas
como si hubiera sido un judío.
Y por eso soy un verdadero ruso.
(Yevgueni Yevtushenko)

La 13a Sinfonía

La Decimotercera Sinfonía no sólo trata del antisemitismo, también es una crítica mordaz al sistema burocrático en general. Uno de los movimientos describe a las mujeres soviéticas haciendo cola para conseguir unos pocos bienes de consumo. Así es como terminó la Revolución de Octubre, parece decir: con las masas frías, aburridas y alienadas. Otro movimiento se titula Miedos y se refiere específicamente al miedo a las "campanadas de medianoche", el miedo a "estar muriendo pero no muerto". El movimiento titulado Una carrera cita el último movimiento de la Duodécima Sinfonía, El amanecer de la humanidad. Pero la sinfonía termina como empieza: con el tañido de una campana de muerte; es la campana fúnebre de la Revolución de Octubre.

Ruego de Jrushchov

Jrushchov, ya presionado, pidió a Shostakovich y Yevtushenko que cancelaran el estreno, que se realizó de todos modos. Tras sólo tres representaciones, la Decimotercera Sinfonía sufrió el mismo destino que la Cuarta y la Octava. Una de las representaciones se canceló "porque el solista estaba enfermo". Yevtushenko hizo algunos cambios en su poesía para mostrar que el pueblo soviético había luchado contra el fascismo. Pero en 1964 fue derrocado Jrushchov y toda la situación volvió a cambiar para peor.

Los últimos años

Las últimas obras de Shostakovich están impregnadas de una profunda preocupación por su muerte. En sus últimos años, su salud empezó a deteriorarse. Sufría enfermedades crónicas, pero nunca dejó de ser un fumador empedernido y tenía una tradicional pasión rusa por el vodka. A partir de 1958 comenzó a sufrir una enfermedad degenerativa en la mano derecha, que finalmente le obligó a dejar de tocar el piano.

Poliomielitis

En 1965 se diagnosticó esta enfermedad como poliomielitis. Sufrió infartos y varias caídas en las que se rompió las dos piernas. Sin embargo, conservó su irónico sentido del humor, como muestra este extracto de una de sus cartas: 

Objetivo alcanzado hasta ahora: 75% (pierna derecha rota, pierna izquierda rota, mano derecha defectuosa. Lo único que tengo que hacer ahora es romperme la mano izquierda y entonces el 100% de mis extremidades estarán fuera de servicio. 

Cabe destacar que incluso aquí se burlan las declaraciones oficiales de la burocracia, con su enfermizo optimismo sobre la "completa consecución de los objetivos del plan quinquenal".

Corrupción e incompetencia

La era de Brezhnev se conoció posteriormente como "los años del estancamiento". De ser un relativo obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas, la burocracia se había convertido ahora en un verdadero ovillo para el progreso. La corrupción, la incompetencia, la mala gestión y el caos del sistema burocrático estaban minando todas las ventajas de la economía planificada nacionalizada. A pesar de todos los discursos jactanciosos de los dirigentes, la tasa de crecimiento se desplomó desde el 6% anual en el último período gobernado por Jrushchov hasta casi cero en los últimos años de la era Brezhnev. El contraste entre los informes rimbombantes sobre la "construcción del comunismo" y el atraso de las fuerzas productivas era evidente. En lugar de un crecimiento de la igualdad, hubo un aumento constante de la desigualdad entre los burócratas y las masas, agravado por la corrupción a gran escala.

Angustia personal

Las tres últimas sinfonías son claramente una expresión de angustia personal. La 14a Sinfonía, de 1969, es un ciclo de canciones basado en poemas que tratan el tema de la muerte. Fue escrito en un momento en que estaba gravemente enfermo y en un estado de ánimo cada vez más pesimista. Shostakovich era ateo y no hay ningún rastro de consuelo u optimismo en estas obras suyas. Escribió: "

Las personas que se consideraban mis amigos querían que el final expresara alguna forma de consuelo, como si dijera que la muerte es sólo un comienzo. Pero no es un comienzo. Es realmente el final. Después de eso no hay nada. Nada.

Lorca, Apollinaire, Rilke

Las dos primeras canciones son del poeta español Federico García Lorca, asesinado por los fascistas al comienzo de la Guerra Civil. El primero - De Profundis - se abre con un tema angustioso en notas bajas. La segunda es una canción tradicional alemana. Los otros son de Guillaume Apollinaire y de poetas rusos, entre ellos Wilhelm Küchelbecker. El último es del poeta alemán Rainer Maria Rilke. Es una obra difícil en términos de lenguaje musical. Utiliza la escala de doce tonos utilizada por compositores occidentales como Arnold Schönberg y Anton Webern, pero que rara vez se escucha en las composiciones soviéticas.

Más desconcertante aún

La 15a Sinfonía, de 1971, es, si cabe, una obra aún más desconcertante. Es una obra puramente orquestal, con enigmáticas citas de Richard Wagner, de la ópera Guillermo Tell de Gioachino Rossini y de su propia Cuarta Sinfonía. ¿Cuáles eran las intenciones del compositor? Es difícil de decir. Pero el ambiente que prevalece es de amarga ironía. Hace una pregunta pero no da ninguna respuesta. ¿Cuál es el significado de estas últimas obras enigmáticas? ¿Pueden explicarse sólo por la mala salud del compositor y la premonición de su muerte?

En enero de 1988, Maxim Shostakovich, en una entrevista con Volkov (El 'difunto' Shostakovich), hizo una interesante observación: 

Uno de los trucos de los críticos soviéticos de la época era escribir que Shostakovich estaba enfermo y que luego empezó a escribir música trágica. Mi padre no estaba describiendo su salud personal, sino la salud de una época, de los tiempos.

La contradicción entre la teoría y la práctica, entre las palabras y los hechos, que estaba en el corazón del régimen, era intolerable para Shostakovich. El conocimiento de que todas las promesas de retorno a Lenin y a la democracia socialista no eran más que mentiras hizo que sus últimos días fueran aún más amargos.

Citas de Wagner y Rossini

Una de las citas de Wagner es la Marcha Fúnebre de Sigfrido de El ocaso de los Dioses (Götterdämmerung), que termina con la muerte de un héroe y el incendio del Walhalla, el hogar de los dioses. La otra es la historia de amor de Tristán e Isolda que acaba funestamente. Guillermo Tell, el personaje de Friedrich Schiller que encarna la lucha por la libertad de Suiza contra la opresión austríaca (bajo la dinastía de los Habsburgo). Podría ser que el compositor, sabiendo que iba a morir, hubiera llegado a la conclusión de que su particular batalla por la libertad había fracasado y que su apasionado amor por la h´Humanidad debía acabar pronto en la muerte, de ahí sus palabras "No hay nada. Nada".

Desesperación

¿Acabó con su vida en la desesperación? Eso parece. A diferencia de su héroe, Ludwig van Beethoven, que logró superar momentos de duda y crisis personal dando a luz la Novena Sinfonía, Shostakovich parecía haber perdido toda esperanza. Sus últimas palabras, en la Decimoquinta Sinfonía, son de un amargo sarcasmo. Sin embargo, no debemos olvidar que Beethoven también pasó por largos períodos de depresión en los que escribió muy poco. Además, por muy difícil que fuera la situación en los años del triunfo de la reacción después de 1815, Beethoven nunca tuvo que luchar con las aterradoras condiciones de un monstruoso estado totalitario que relegaba a sus opositores a gulags o asilos.

Riéndose irónicamente de la burocracia soviética

También hay que tener en cuenta que Shostakovich no era un activista político en el sentido normal de la palabra. No tenía la ventaja de un análisis científico de lo que ocurría en la Unión Soviética. No tenía ningún partido ni organización que le ayudara. Después de todo, estaba solo, completamente solo. Murió de cáncer de pulmón el 9 de agosto de 1975 y fue enterrado en el cementerio Novodevichi de Moscú. El obituario oficial apareció en Pravda sólo tres días después de su muerte, porque parece que el texto tuvo que ser aprobado por los altos mandos, Brezhnev y el resto del Politburó. La cantata satírica Rayok (1948), que ridiculizaba la campaña "antiformalista", se mantuvo oculta hasta después de su muerte. Incluso desde el más allá, Shostakovich estaba dando problemas a la burocracia, y tal vez riéndose de ella con toda razón e ironía.

Notas

Krzysztof Meyer, «Schostakowitsch. Sein Leben, sein Werk, seine Zeit. Überarbeitete Neuausgabe», Mainz: Schott Music Verlag, 2020, 608 Seiten. ISBN 978-3785707722

Solomon Volkov, «Testimonio : las memorias de Dmitri Shostakovich», Madrid: Aguilar, 1991, 544 páginas. ISBN 978-8403600836. Traducción de José Luis Pérez de Arteaga.

Laurel Fay, «Shostakovich: A Life», New York: Oxford University Press, 2000, 480 pages. ISBN 978-0195134384

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