Hacía seis años que faltaba el más popular de los títulos
de Donizetti y el teatro, aunque con buena presencia, pese a las limitaciones
aun existentes no estaba a rebosar (en mi misma fila y alrededor había butacas
libres -lástima no lo estuviera la de la enjoyada señora que recibió dos veces
llamadas telefónicas en el primer acto y que dejaran pasar en medio del
preludio a alguien que no hizo ruido, de lo que sí se encargó con paso marcial
la joven acomodadora).
Lo que hay que destacar de esta reposición es la
participación de Camarena, un señor cantante (para mi gusto personal, pero es
sólo eso, me gusta una voz algo más redonda en especial para el final del
segundo acto y algún momento del tercero, pero sólo es eso, un gusto) que ha
mejorado su Edgardo desde la primera vez que lo vi, ya a alto nivel, en Madrid,
lo que habla a las…
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