Había escuchado a Leonskaja tocando este mismo programa en Ferrol (Galicia) hace unas diez semanas, y sin embargo no dudé un momento en volver a repetir en cuanto tuve ocasión. Y si he titulado así esta crítica es porque espero escucharla nuevamente, aún no sé cuándo ni dónde. Sólo puedo decirles que -por lo menos para mí- la experiencia es muy profunda y la repetición no resulta 'repetitiva', sino que permite profundizar aún más, asentar lo ya oído y descubrir nuevos matices.
Un disco no es lo mismo, porque suena siempre igual, cambia uno mismo, pero no la interpretación. En cambio en el directo, Leonskaja toca distinto cada vez. No radicalmente distinto, su visión de Beethoven es la misma lógicamente, pero la combinación de intérprete, sala, público y uno mismo cambia la experiencia, sutilmente pero con nitidez.
Comentarios