Peralada se ha apuntado otro tanto en su nada disimulada predilección por las voces de tenor. Poco antes de que se supiera que por las restricciones impuestas por Alemania a quienes llegan de España la notable Lise Davidsen no iba a poder hacer su concierto se producía la presentación del más que prometedor cantante francosuizo. Siempre con el aforo reducido por las medidas, pero completo, Bernheim (muy bien acompañado por Zobel que no sólo ejecutó a la perfección la compleja partitura del Poème de l’amour et de la mer de Chausson, sino que acompañó con gran sensibilidad el resto del recital, muy aplaudido por su compañero).
Tal vez, aunque comprensible, no fue ideal para su presentación comenzar con el extenso ciclo de Chausson, creo que mal conocido y peor comprendido por estos lares, que aunque fue estrenado en Bruselas con el…
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